¿La comida nos hizo humanos?

Algunas teorías evolutivas afirman que gracias a la comida, evolucionamos en lo que somos. Sólo para que recuerden que comer no es sólo una necesidad básica, es un placer. Y que cocinar no es sólo una tarea, es lo que nos hizo.

¿Por qué el momento en el que compartimos la comida es tan significativo? ¿Por qué la comida tiene que hacerse con amor o no sabe igual? ¿Lo han pensado? Si la gente se reúne, tiene que haber algo para comer. Creo que no hay ocasiones especiales que no se conmemoren con banquetes, o al menos con bebidas especiales.

Hasta las historias míticas, las grandes ocasiones requerían un banquete. Todo el conflicto que comenzó la guerra de Troya, del lado mítico al menos, comenzó también durante uno.

Es más que una cuestión de supervivencia o una necesidad vital, aunque comer nos rige tres o más veces al día, la hora de la comida no sólo conmemora momentos especiales, es en sí misma un momento especial. Tan especial, que existe la teoría de que quizás, la acción de cocinar fue lo que nos hizo evolucionar. Richard Wrangham, un primatólogo británico, publicó esta teoría en su libro Catching Fire (desambigüación, no el de Los juegos del hambre).

Según esa teoría, cocinar provocó la evolución física del Homo Erectus, porque gracias a ello tenemos un sistema digestivo más corto y un cerebro más grande. Digamos que, pensamos más y digerimos menos. Se dice también que incluso el habla viene de cocinar, para claro, pedirle la receta al otro.

Incluso el concepto de la pareja fue pura conveniencia gastronómica, pues mientras los hombres iban de caza, las mujeres se quedaban cuidando el fuego. De alguna manera, hasta el amor surgió por medio de la comida, no en vano dicen que al hombre se le conquista por el estómago.

Así que, la próxima vez que digan que no saben cocinar, o que les da miedo o pánico, no se olviden que la comida, de alguna manera nos hizo lo que somos. Además de que no hay mejor comida que la que se hace con amor. Lo que sí, es que si nuestros antepasados no tenían sabrosia para ayudarles a cocinar, así que, ¡no se rindan!