¿Cuáles son tus hábitos alimenticios?

Conocer tus hábitos alimenticios podría frenar un posible riesgo de enfermedad. Esto, porque muchas consecuencias por las actitudes frente a la comida ocasionan riesgos para la salud.

Ser consciente de lo que comemos nos hace llevar una buena relación con nuestros alimentos, diariamente. En post anteriores decíamos que comer emocionalmente tampoco es una opción válida y que esto pudiera ocasionar una de las enfermedades que más rápido se propaga: la obesidad.

Conocer tus hábitos alimenticios podría frenar un posible riesgo de enfermedad. Esto, porque muchas consecuencias por las actitudes frente a la comida ocasionan riesgos para la salud.

Comer no es una actividad más. Se trata de un hábito que día a día realizamos para “poner combustible en el cuerpo” y que durante el día tengamos la energía suficiente para hacer nuestra vida, con el estómago lleno y el corazón contento.

Algunos de los malos hábitos más repetidos son:

No beber agua

Hidratarse bien es clave para mantener una buena salud y no estar en riesgo de dolores de cabeza o posibles desmayos. Prueba también con productos líquidos, pero no abandones los vasos de agua diarios. Recuerda que son dos litros los que se recomiendan diariamente.

Saltarse el desayuno

Pasó horas sin comer y aunque no lo crea, durante el sueño también se gastan energías que son necesarias recuperar con un buen desayuno y así comenzar de buena forma el día. El ánimo con el que comienzas una nueva jornada también depende de las comidas que ingieras a primera hora por la mañana, por esto, saltarse el desayuno, es un mal hábito muy repetido por quienes dicen tener poco tiempo. Pensar en la salud requiere de tiempo y ganas de estar bien.

Aguantarse las ganas de comer

La inteligencia de nuestro organismo es inmenso. Cuando sentimos hambre es porque las áreas de cerebro ya fueron advertidas de esta situación y aguantarse las ganas de comer no hará ningún bien a la salud. Además, el organismo “se entera” que usted no comió y llegará un momento en que querrá comerse todo, en vez de haber logrado parcelar sus alimentos desde la mañana hasta la noche, lo cual es mucho más sano y beneficioso para usted y los demás, porque sin comer el ánimo se pone bajo y por tanto su humor también decae.

Alimentarse como si estuviera en un concurso llamado “Quién come más rápido”

Para dejar de tener hambre no basta con sólo comer. El objetivo es comer despacio, masticar la comida y saborear lo que estamos ingiriendo.  Llegar y tragar no ayudará a nuestro estómago y la sensación de “satisfacción” será más bien de pesadez. En nuestros tiempo la hora de comer es cada vez más acotada, pero con un poco de actitud y disposición se pueden lograr cambios. Pruebe desde hoy y sienta los resultados.

Fuente: Vivir Salud

Fotos: sally_monster (cc Flickr)