Un café solidario

La idea de pagar por un café para que lo tome quien lo necesite se expandió por toda Europa, México y España. Hoy, en Argentina, la iniciativa tiene mucho éxito.

Una publicación del diario argentino clarin, da cuenta de una campaña que comenzó en Napolés, traspasó Italia y ahora recorre toda Europa, contagiando a otros con esta noble práctica de comprar un café y dejarlo pendiente para quien necesite una bebida caliente y no pueda pagarla. En México resultó un éxito y en España, en plena crisis, se difundió fuertemente como una acción de ayuda entre compatriotas.

Esta iniciativa hoy crece también en Argentina, ya que su impulsora Sol Verdier, madre y diseñadora gráfica, utilizó sus saberes para hacer crecer esta campaña que ya tiene más de cuarenta locales adheridos por diferentes ciudades de se país. Con un pequeño símbolo en sus puertas- un corazón y un café- se muestran abiertos a ser parte de una cadena de calor y cariño.

Su creadora, en declaraciones al diario, señaló que en algunos lugares prefieren dar la bebida caliente fuera del establecimiento, para que sus clientes “no se mezclen” con quienes van por su café pendiente. Aún así, Sol, advierte que ha sido una campaña que creció muy rápido, en un mes creó la página, habló con algunos locales y el fan page de facebook explotó en me gusta. Por eso, hoy su aspiración es ir más allá y seguir con este tipo de cadenas: un almuerzo pendiente.

Para dar a conocer la inciativa de este café solidario la diseñadora argentina organizó un sistema de voluntariado, personas que van a las iglesias y centros de ayuda informando para que así,  quienes necesiten de una bebida caliente, vayan por ella.

En tiempos en los que prima la supervivencia y egoísmo, esta campaña, que ya está dando la vuelta al mundo, es una muestra de que aún se puede hacer la diferencia y tender la mano. No es difícil, es cosa de intentarlo.

Fuente: Clarin

Foto: Leandro_Marco (cc Flickr)