Chumbeque: Un particular dulce que encanta

Como si fuera un alfajor creado con particulares ingredientes, este dulce llamativo en su forma y sabor tiene toda una historia detrás del producto.

¿Ha tenido el dulce placer de saborear un Chumbeque? ¿Aún no ha tenido la oportunidad? Esperemos que no esté lejos de tener uno entre sus manos y deleitarse con un dulce que tiene su origen en Perú, Ecuador y el Norte grande de Chile.

Hace años lo probé. Venía desde Iquique, ciudad chilena que fabrica este producto y lo lleva a diferentes regiones del país, especialmente a la Metropolitana donde hay quioscos que tiene este preciado dulce muy parecido al turrón. Al principio, suele ser acaramelado y si comes mucho te atoras, pero eso no quita que sea un exquisito acompañante de mañanas y tardes heladas. Contiene una gran cantidad de calorías, ya que está hecho de miel, galleta,  limón de pica, canela, sal y ajonjolí que le da el toque nutritivo. Lo que más destaca es su larga duración, un detalle importante si puede encargar en varias cantidades (y tener reservas). Hoy podemos encontrar versiones de manjar, mango, guayaba, naranja y chocolate.

Origen

Su historia es muy particular. A principios del siglo XX llega hasta la región de Tarapacá en Chile  Kaupolin Koo Kau, un Chino que más tarde castellanizó su nombre a Ernesto Koo Flores. Este cantonés, conocedor de la medicina homeopática, se dedicó a trabajar como médico en las salitreras de los alrededores, donde surge el amor y se casa con una confitera, hija de una matrimonio peruano que se dedicaba a hacer dulces.

Con la caída de las salitreras al matrimonio no le quedó otra opción que comenzar a trabajar en otro rubro, reuniendo las cualidades que ambos compartían. Por su parte, el señor Koo, quiso producir una antigua receta cantonesa de alfajores que complementó con los productos locales y otras preparaciones. El resultado: una mezcla de alfajores chinos y queques chilenos que llevó por nombre el ya reconocido Chumbeque.

Hoy, a Chile,  llegan productos desde Ecuador y Perú, quienes abastecen a las y los deseosos de este particular bocado.

Sitios que recuperan la historia y el patrimonio culinario, mencionan que su receta es contada desde sus ingredientes, no así su preparación, un secreto que se guarda y que preferimos disfrutar del producto ya finalizado, crocante, delicioso y enteramente dulce.

Fuente: Urbatorium Iquique – Estrella de Iquique