Las empresas alimentarias a examen por Intermón Oxfam

Estudio de Intermón Oxfam para denunciar el sistema de alimentación mundial liderado por 10 grandes empresas.

Intermón Oxfam acaba de sacar un nuevo estudio en el que deja de relieve cómo es el día a día de las grandes empresas de alimentación en un mundo en el que una de cada ocho personas se va con hambre a la cama. Y encima son personas que viven, precisamente, o malviven, de cultivar los campos y dar de comer al resto del mundo.

El objetivo del estudio era ver las políticas que rigen la producción de alimentos por parte de las más grandes. En concreto de diez grandes. Su modo en el que utilizan los recursos y en qué medida los beneficios alcanzan a las millones de personas marginadas que se sitúan en el último eslabón de sus cadenas de suministro.

De esta forma trasladan la información a los consumidores para que sean responsables a la hora de disfrutar de los productos de estas marcas y saber cuanto de responsables, a su vez, son las propias marcas.

De esta forma valoran las políticas de abastecimiento agrícola de las 10 mayores empresas de alimentación y bebidas del mundo. Dicha evaluación se centra exclusivamente en la información de acceso público sobre las políticas de estas empresas en materia de abastecimiento de productos agrícolas básicos procedentes de países en desarrollo.

La selección de las empresas se ha basado en el volumen total de ingresos a escala mundial, así como en la posición que ocupan en la clasificación anual de Forbes del año 2000, que evalúa las empresas según las ventas compuestas, los activos, los beneficios y el valor de mercado.

Las diez empresas (“las 10 Grandes”) que se han evaluado (ordenadas por tamaño) son las siguientes: Nestlé, PepsiCo, Unilever, Mondelez, Coca-Cola, Mars, Danone, ABF, General Mills, Kellog´s.

Han tenido en cuenta 7 variables diferentes. La transparencia, en cómo participan las mujeres, los trabajadores de las explotaciones agrícolas, los agricultores a pequeña escala, sobre el uso de la tierra, el uso del agua, el respeto al cambio climático.

Y bueno, la verdad que todas ellas sacan notas bastante malas. Este es un hecho un poco devastador, en el sentido de que no solo el consumidor no tiene información de cómo, quién, y en qué estado trabajan los más indefensos de la cadena de producción. Si no que además vivimos como engañados, con productos que son tan “bonitos” pero que realmente no aportan mucho bien al conjunto del planeta, solo puestos de trabajo y dinero a las grandes corporaciones.

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