El 1 de diciembre de 1936 se celebró el Día del Plato Único en España

Una noticia de 1936 de un periodico del bando nacional en la Guerra Civil española sobre la celebración del “Día del Plato Único”.

Hace unos días una amiga de Twitter, María, allí @bibliovirtual, compartió conmigo una fotografía de un periódico de 1936 de España con una noticia que cuanto menos suena esperpéntica a día de hoy.

¿Y es que como sonaría que hoy en día nos obligase el gobierno a comer y cenar solamente un plato y con lo que nos ahorramos pagarlo como donativo para superar la crisis? Aunque pensándolo bien, espero no nos lea el gobierno actual, porque lo mismo cogen la idea como buena.

Para que no os dejéis los ojos leyendo el recorte, os transcribo lo que decía.

Instrucciones

Primera. El próximo 1º de Diciembre, se servirá en cada hogar, a las horas de la comida y de la cena, un solo plato, con pan, fruta y cuno. Solo en casos excepcionales de enfermedad o régime especial podrá quebrantarse esta regla, que es general y obligatoria.

Segunda. Todo cabeza de familia, contribuirá con el porte de la diferencia entre el coste del plato único y el de la comida y cena habituales en la familia.

Tercera. A los particulares se les entregará un recibo a domicilio, en el cual señalarán aquellos la cantidad que estimen representa el valor de la diferencia señalada anteriormente. Estos recibos se pasarán a domicilio el próximo día 2, siguiente al de la celebración del “Día del Plato Único”, y la cantidad que en ellos fijen, los particulares, servirá de tipo para las sucesivas recaudaciones.

Aunque ya se ha celebrado el primer “Día del Plato Único”, repetimos esta instrucción, para que las personas que deseen modificar, aumentándola, su aportación, lo realicen, sobre todo aquellas que, disfrutando de un auténtico bienestar, no han correspondido a tono con las circunstancias.

Cuarta. Se encarece a los cabezas de familia que tengan dispuesta la cantidad con que hayan de contribuir, para que a la llegada de la comisión recaudatoria a sus domicilios el próximo 2, faciliten la gestión de aquela, llenando el recibo y entregando el donativo.

También se les encarece para el caso de no encontrarse en sus domicilios a la llegada de dicha comisión, que para evitar nuevas visitas y facilitar la recaudación, se apresuren a entregar su donativo en el del subdelegado de su sección, para la cual ya se ha hecho pública la relación de aquellos.

Quinta. Se advierte a las personas que no cumplan lo preceptuado por el excelentísimo señor Gobernador general del Estado, sobre el “Día del Plato Único”, que sus nombres serán publicado en la prensa local, siendo incluso sancionados económicamente.

¡Salmantinos! ¡Contribuid con todo entusiamos y generosidad para el mejor resultado del “Día del Plato Único”.

¡Salmantinos! Pensad que más que vuestro dinero, se os pide vuestro sacrificio. Y hay que aceptarlo, hay que cumplirlo. Con disciplina y entusiasmo. Mucho valor tiene el importe de lo que se recauda, para este noble fin, pero no es menor el tono moral de este ejercicio colectivo de una remuneración. La España que amanece, tiene que hacerse a fuerza de sacrificio, con apetencia de gloria, con sueños de grandeza, pero con sacrificio. El que se os pide es muy grande. (…)

Y bueno, el final, mejor lo dejamos. Ya os podéis imaginar como termina. Estamos ante un fragmento de nuestra historia. Una historia, en el año 1936, en la que España estaba inmersa en la Guerra Civil. Estaba dividida en dos, y Salamanca se encontraba bajo el dominio de los sublevados (el bando nacional) contra el gobierno de la II República.

Así las cosas se entiende que el “Día del Plato Único” era un día en el que se pedía que la gente comiese algo menos de lo habitual. Curioso cuanto menos, el hecho de pedir este sacrificio a una población inmersa en una guerra y que se supone que no podría comer en abundancia ninguno de los días.

Aún así se deja claro que los cabezas de familia, deben ser los que digan la diferencia del coste. Es decir si comer costaba (por ejemplo) 10 pesetas al día (de forma habitual) y ese día con el “plato único” se gastaban 5 pesetas, al día siguiente tendrían que donar 5 pesetas.

¿Aún así, sería suficiente el “donativo” o cuando pasase la “comisión recaudatoria” no podrían pegas si el donativo era pequeño? Este documento nos muestra el valor de la comida, incluso en una guerra. El valor de comer poco un día (repito, como si el resto se comiese en abundancia) a cambio de donar. El sacrificio pedido en post de los “hijos desvalidos” de España.

La comida como medida recaudatoria. Lo nunca visto, o tal vez, demasiadas veces. Y si no, ¿las cartillas de racionamiento que tanto se han visto a lo largo de nuestro mundo qué eran?