Las propiedades funcionales de los tomates, zanahorias y pimientos

Los pigmentos vegetales como el caroteno, clorofila, xantofila, y licopeno funcionan como antioxidantes, protegiendo a los lípidos y a las células contra el ataque de radicales libres. Hoy os hablaremos sobre ellas. 

Os queremos hablar de las propiedades funcionales de los tomates, zanahorias y pimientos, aunque realmente debemos hablar del componente que poseen estas hortalizas y frutas, os queremos hablar de unos antioxidantes llamados carotenoides.

Los carotenoides se encuentran ampliamente difundidos en el reino vegetal, en forma de pigmentos rojos, naranjas y amarillos.
El más conocido es el beta-caroteno, que se encuentra en casi todas las frutas y hortalizas de color anaranjado, así como en las verduras (hojas verdes), constituyendo un precursor de la Vitamina A. Otros fotoquímicos conocidos son el Licopeno, Luteína y Xantofila, presentes en grandes cantidades en el tomate y pimiento.

Los carotenoides protegen las células vegetales de la oxidación y, por consiguiente, de su descomposición. En el organismo humano también actúan como antioxidantes, que protegen las membranas celulares de la acción de los radicales libres.

El nombre de radical libre se debe a su estructura química. Los radicales libres se caracterizan por disponer de un enlace libre, un electrón libre, responsable de su efecto agresivo: el estrés oxidativo.

Desde el punto de vista químico, la cesión (aunque involuntaria) de un electrón es una oxidación, y los radicales se comportan atrapando electrones de otras moléculas y convirtiéndose en un radical. De esta forma pueden originarse verdaderas reacciones en cadena, en las que se forman cientos de radicales libres. Estas reacciones solo pueden verse interrumpidas si se combinan dos radicales entre ellos o con una sustancia antioxidante.

Los carotenoides son sustancias antioxidantes que impiden la oxidación captando los radicales y volviéndolos inocuos. Este fenómeno que parece tan peligroso es un hecho totalmente cotidiano que forma parte de la vida. La presencia generalizada de los radicales no puede evitarse. Algunos se forman en procesos metabólicos normales; otros alcanzan nuestro organismo a través de la alimentación y del aire que respiramos.

El consumo de tabaco, la contaminación del aire y la toma de medicamentos potencian su efecto nocivo. Los radicales libres destruyen las paredes celulares, inactivan enzimas, debilitan la capacidad defensiva y dañan el material genético-hereditario (uno de los primeros pasos para enfermar de cáncer).

Así pueden ser los causantes de enfermedades como: arteriosclerosis, asma, padecimientos articulares crónicos, angiopatía diabética, trastornos del sistema nervioso central (como Alzheimer, Parkinson), envejecimiento de la piel, cataratas, cáncer, reuma, debilitamiento del sistema inmunitario y anemia falciforme.

Se ha demostrado que los carotenoides son especialmente útiles frente a determinados tipos de cáncer (estómago y pulmón) y frente a la arteriosclerosis. Dan lugar a que se forme en nuestro organismo una mayor cantidad de anticuerpos que actúan de forma específica contra las sustancias o elementos extraños que puedan afectarnos.

Los carotenoides evitan que las células malignas puedan extenderse rápidamente. Los carotenoides controlan el crecimiento celular favoreciendo la formación de canales por los que dos células van a ponerse de acuerdo en su crecimiento.

Así que ya sabemos que para luchar con los radicales libres tenemos que consumir verdura, hortalizas, frutas, con un alto contenido en carotenoides. Y los tomates, zanahorias y pimientos tienen, y mucho.

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