Carne de caballo hasta en la pasta de Buitoni

Nuevos casos de alimentos con presencia de carne de caballo en diversos países de Europa. Nestlé y Lidl entre los últimos a examen.

Para ponernos en antecedentes habría que ir a los primeros análisis de ADN que se efectuaron a hamburguesas en Irlanda. Allí se comprobó que algunos resultados daban por encima del 20% de restos de ADN en algunos de los preparados cárnicos de hamburguesas. Y aunque no es una carne que no se pueda comer, de hecho sí que se puede comer como cualquier otra, el problema viene en que es un tipo de fraude al no informar al consumidor correctamente en el etiquetado.

Seguimos por España, donde hace unas semanas la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios, hizo un estudio con análisis de ADN en un número considerable de hamburguesas envasadas que se venden en muchas cadenas de distribución de alimentación. Allí hubo dos que dieron que contenían trazas de carne de caballo.

Poco a poco en cada país de Europa se han hecho diversos estudios y análisis y se ha descubierto como el problema del etiquetado y a su vez que haya presencia de carne de caballo donde no tendría que haberla a priori, es generalizado en todos los países de Europa. De hecho se suele apuntar a que el origen de la carne podría ser Rumania.

La última noticia es que Nestlé, propietaria de muchas marcas de alimentos, entre ellos la pasta Buitoni, ha tenido que retirar los ravioli y tortellini de España e Italia al desvelarse que contienen restos de ADN de caballo por encima del 1% (El País). Además, en Francia también han retirado la lasaña boloñesa.

Nestlé ha indicado que después del caso mejorarán los controles de calidad añadiendo controles de ADN a sus productos para detectar la presencia de carne de caballo y de esa forma evitar su presencia en sus productos.

Por otro lado Lidl, ha retirado de la venta el goulash de carne y el tortellini a la boloñesa en sus tiendas en Suecia y Finlandia tras detectar, también, ADN de caballo en su elaboración.

El problema reside, como hemos apuntado, en que es un fraude hacia el consumidor ya que se debería reflejar en el etiquetado correctamente. Por otro lado, los organismos sanitarios han indicado que algunas de las muestras de alimentos donde había ADN de caballo estaban contaminadas con analgésicos prohibidos para el consumo humano. Y esto ya sí que es preocupante.