Trufa blanca de Alba

¿Conoces la trufa blanca del Piamonte italiano? Aquí te damos algunas pistas para saber cómo es y en qué platos se utilizan.

La trufa es uno de esos tesoros de la cocina que cualquier persona amante de la gastronomía sabe apreciar y valorar, no solo por su precio que pueden alcanzar sumas astronómicas, si no porque su aroma y sabor sirven para aumentar la intensidad de los platos a extremos insospechados.

Nacen en las raices de algunos árboles, especialmente los robles, pero también en otras variedades como son los castaños, los avellanos y las hayas (y otros). Son de tamaño muy variable, las hay pequeñas pero también enormes, y las hay de muchos colores que van desde negros, pardas oscuras, grises o blancas.

Se suelen encontrar en muchos sitios diferentes, aunque los principales productores son España, Francia e Italia, aunque su producción cada vez ha descendido cada vez más. De ahí, que también cada vez sean más caras y cada vez haya más timos con algunas especias, como por ejemplo pueder la Trufa Blanca de Alba.

Alba es la localidad de la región del Piamonte en Italia, que da nombre a esta variedad de trufa. Blancas las hay más de diferentes sitios pero estas siempre han sido las más famosas y apreciadas. Y es que la Trufa es uno de esos ingredientes de la cocina que tienen a la obsesión. No de las trufas, si no de las personas. Obsesión por pensar que unas son mejores que otras y llevarlo al fanatismo (casi). Y bueno, seguramente unas sean mejores que otras…

La trufa blanca de esta zona tiene un delicado perfume y su temporada va de octubre a diciembre principalmente y es extraño encontrarlas mucho más allá en el tiempo. De estas trufas se han llegado cantidades casi obscenas a razón de 10.000 euros el kilo.

Para localizar las trufas blancas de Alba se utilizan perros, pero no cualquiera, solo tres tipos de razas: el lagotto romagnolo, el bracco Italiano y el chucho.

Este tipo de trufa acompaña a la perfección un buen capón o platos con ternera, e incluso a una buena langosta. También se suele consumir cocida en vino de asti, espolvoreada con parmesano y sazonada con vinagreta de limón. Es ideal para sazonar salsas con mantequilla, ajo y anchoas y esta salsa para napar espaguetis o verduras frías. También, como no, se utiliza cruda, rallada en finas láminas para guarnecer carnes a la parrilla, pollo, agnolottis o risotto.