“La cocina es el lugar más bello, creativo y dinámico de mi casa”, Pedro Álvarez de La vida en la cocina

Entrevista a Pedro Álvarez, responsable del proyecto La vida en la cocina. Una serie de capítulos de cocina donde se muestra el significado de lo que es cocinar.

hace unos días vi un vídeo, lo que podría ser una receta en vídeo en Internet. Y la verdad que me encantó, reflejaba mucho más que la propia receta. Refleja una calidez y una cercania en poco más de 5 minutos que pocos vídeos son capaces de transmitir. Estamos, como digo en las preguntas de la entrevista, ante mucho más que una receta de cocina en vídeo para Internet.

En palabras de los creadores, “La Vida en la Cocina es un proyecto audiovisual para homenajear a ese espacio vital de un hogar, la cocina. En ella, reímos, lloramos, amamos, descubrimos, recordamos y también cocinamos. Es el lugar donde todo se cuece, y visto lo visto, amenazado por el ritmo de vida que llevamos.”

Este es el primer capítulo, se titula “La Receta Preferida de Sara”. Os dejo que lo veais primero y después con las preguntas que le hemos hecho a Pedro Álvarez, director de Gastromedia. Responsables de queres transmitir valor en la cocina a través de este proyecto.

  • ¿Qué supone la cocina, como espacio de la casa, para ti?
  • Para mi la cocina es el lugar más bello, creativo y dinámico de mi casa. Cualquier otra estancia tiene un nivel de actividad menor. La cocina, sin embargo, siempre está trabajando. Trabajando para unir a mi familia, alimentarnos de forma sana y natural, entretenernos pelando patatas, friendo boquerones, haciendo el pan de papi, la crema de calabaza de mami. Formando a mis hijos y también a nosotros en la tarea más larga que toda persona debe realizar a lo largo de su vida, alimentarse. Parece una obviedad pero, justo para eso, nadie piensa que tiene que prepararse, formarse. Sin embargo, para otras muchas tonterías insignificantes, somos capaces de ir a Harvard.

  • ¿Cuales son tus recuerdos de infancia en la cocina?
  • Ufff, siempre ha estado ahí. Mi abuela paterna nos hacía unas torrijas con azúcar y canela cada vez que íbamos a visitarla a La Puebla de Guzman en Huelva y ese olor del aceite caliente, la canela, ayudar a mi abuela con el paso por el azúcar y sentarnos alrededor de la mesa del corral a disfrutarlas… O junto a mi madre y mi abuelo Juan en Aracena haciendo ese gazpacho “majao”, sin batidora ni nada, en un lebrillo de barro con sal gorda, tomates, pepinos, pimientos, ajos y el pan “asentao” y “empapuchao” en agua. Y por supuesto con mi tía Emilia que era cocinera en el Colegio Menor de Aracena. Ir a verla era un festival para mí. Como siempre me ha gustado de todo, en la cocina yo era como un adulador gastronómico (lo contrario a un crítico gastronómico), me sentaba probaba y probaba y todo estaba increíble y cuanto más decía que me gustaba veía la cara de satisfacción de mi tía y sus compañeras que siempre tenían que lidiar con chicos (el cole era sólo de chicos) que no comían bien, ya sabes…

  • ¿Crees que ya no nos detenemos tanto en la cocina como hacían nuestras madres y abuelas?
  • Evidentemente lo creo, es así, la gente prioriza frívolamente su tiempo en lo que se ve “de puertas para fuera”. Se que trabajamos mucho, que dormimos poco, que pasamos tiempo en desplazamientos, pero el día da para mucho y quien no destine tiempo para desayunar y cenar con su familia es que ha perdido el norte. La base de muchos problemas de hoy está en que no nos alimentamos correctamente. Y precisamente no será por falta de información. Seguramente sea por exceso. Queremos hacer tantas cosas (que suponemos importantísimas), que no nos da tiempo para comprar alimentos frescos y cocinarlos sin aditivos. ¿Qué cosa es más importante que nuestra salud?

  • ¿Qué queréis mostrar en los siguientes capítulos?
  • El concepto que hemos elegido es muy amplio. Soñamos con mostrar historias de gente que vive cerca de nosotros o muy lejos, culturas próximas o remotas, cocinando platos muy nuestros o que nunca hemos creído posible probar. Un viaje infinito a través de personas, sus vidas y sus cocinas.

  • ¿El proyecto está abierto a la participación? ¿Cómo se podrá participar en él?
  • Después de la fantástica acogida que ha tenido la idea, estamos definiendo como podría ser el futuro. Y lo único que puedo asegurarte es que “La Vida en la Cocina” será un proyecto abierto a la colaboración. Queremos trabajar con gente apasionada, tanto por la cocina (sin tener que ser profesional de la cocina) como por las artes visuales. Otra cosa que tendremos que solventar será la financiación de cada capítulo y ahí también tenemos que dejar la puerta abierta a personas o empresas que deseen participar, puesto que sin esas aportaciones será imposible avanzar. Pero creemos en la belleza que esconden las cocinas, las culturas, las personas y este proyecto interesa a mucha gente, por lo que, tampoco descartamos buscar una plataforma con la que asociarnos para emitir el contenido que vayamos produciendo. Por el momento, tenemos todas las calles para correr y muchas ideas y el claro convencimiento de que, haciendo las cosas bien, conseguiremos buenos resultados.

  • Más que una receta, es una historia. Podemos hablar de un corto en toda regla, va más allá de ser un vídeo. Descúbrenos la parte técnica y humana. Cámara, equipo que está detrás…
  • Efectivamente la idea original fue combinar el cine con la cocina. Tuvimos la enorme suerte de conocer a Pedro y Cristina Molino de ThinkMol para poner en marcha proyectos audiovisuales para clientes de Gastromedia y claro, lo primero era tener cosas que mostrar. Investigamos juntos y siempre acabábamos en Vimeo viendo vídeos preciosos con un tratamiento muy cuidado de la luz, los encuadres, la música, el sonido, … y decidimos tirar por ese camino.

    El día de rodaje de “La receta preferida de Sara” se presentó Pedro y Cristina Molino con un equipo de 14 personas y un camión de luces con un grupo generador de corriente de gasoil. Yo quería morirme… Tardamos más de 12 horas en rodarla. Fue brutal ver a Poli cocinar con tanta gente alrededor, y ver a través de los monitores esa belleza de planos… Y el momentazo “Charquito Verde de papi” cuando Izan mi hijo mayor de tres añitos entraba en escena, se subía a un banquito, pillaba un trocito de pan y lo mojaba en aceite de oliva virgen extra, mirando a Poli con esa carita de niño, sólo de pensarlo me emociono. Tu eres padre Dani y es tan grande el amor que sentimos por ellos que cuando los ves interactuando de esa manera, ufff, se te hace un nudo en la garganta…