Cinco consejos para aprender a reconocer el pescado fresco

Cinco claves para aprender a diferenciar un pescado fresco de uno menos fresco.

Tenemos un problema. Sí, lo digo en general. Y es que nos hemos acostumbrado a comprar los productos frescos ya envasados, en sus bandejas y limpios. Hemos perdido lo que hacían nuestras abuelas y madres (y en algunos casos los abuelos y padres), que era limpiar la carne y los pescados. En especial estos últimos y de esa forma sabían si eran frescos o no. Ante ese problema, hoy os vamos a enseñar cómo reconocer el pescado fresco.

Reconocer el pescado fresco nos ayudará a saber cuál debemos comprar y cuál no. No solo porque lleve unos días ya pescado y empiece a oler mal, si no porque incluso hay pescado muy fresco que no está en las mejores condiciones si se pescó tras el desove. El primer consejo es que compres en una pescadería de confianza. Un comerciante preocupado por tener buen producto será el primero en no vender cualquier cosa.

En cualquier caso aquí van unos consejos:

  1. Es preferible comprar pescados enteros para evitar que las partes cortadas estén rancias y oxidadas.
  2. La piel debe estar lustrosa y tensa. En el pescado menos fresco empieza a arrugarse y perder brillo. El color no será buena guía ya que en algunos casos la piel pierde color tras la muerte del animal.
  3. Deben tener un mucus proteínico recubriendo la piel. Con el tiempo se seca y el color de este mocus pasa de blanquecino a amarillento.
  4. Los ojos deben estar brillantes, negros y convexos. Un ojo gris y el globo aplanado es sensación de pescado poco fresco.
  5. El vientre no debe estar hinchado, ni blando ni roto. De lo contrario las enzimas digestivas habrán pasado del intestino al músculo.