Las propiedades de las ollas de cobre

Además de ser estéticamente bellos, las ollas y sartenes de cobre tienen varias propiedades muy útiles a la hora de cocinar.

Las propiedades del cobre como metal harán que cocines como todo un profesional, ya que estarás en control de todo. Esto claro, aparte de darle estilo a tu cocina.

  • El cobre  es uno de los mejores conductores de calor que existen. Esto hace que se caliente rápidamente y guarde el calor, lo que ayuda a distribuir el calor correctamente y de una forma igualitaria. Esto significa que la comida que prepares en ollas o sartenes de cobre se cocinará de forma pareja y no habrá partes de la preparación que queden más quemadas que otras.
  • Como es muy eficiente con el calor,  no hay necesidad de usar una llama alta o de precalentar antes de cocinar. Pon el fuego a temperatura media y deja que el sartén de cobre haga el resto.
  • Si por impaciencia pusiste el fuego a toda su potencia, es probable que el cobre se manche o decolore. Pero no hay que preocuparse, pues eso se puede limpiar. De hecho uno de los grandes mitos sobre lasvajillas y utensilios de cobre es que son difíciles de cuidar y mantener, pero no es así. Estas ollas y sartenes están hechos para durar y ser sometidos a todos los procesos, hervir, saltear y asar de la mejor manera.
  • El cobre es 100% seguro para cocinar, mientras esté revestido con otro metal  que no sea reactivo al cobre, como acero inoxidable en la mayoría de los casos.
  • Uno de los cuidados que hay que tener con tus ollas y sartenes de cobre es lavarlos con agua tibia y lavavajillas y secarlos muy bien, ya que la humedad puede causar que se manchen.
  • Un secreto para limpiar las manchas es utilizar una mitad de limón untada con sal para refregar y sacar las manchas, la sal actua como un abrasivo suave. También puedes hacer una mezcla de jugo de limón, sal y maicena y hacer una pasta para aplicar con un paño suave. Luego lo lavas con agua tibia y listo.
  • Otra receta casera es limpiar tus ollas con un paño con vinagre, cubrirla con un poco de pasta de tomates y luego limpiarla o hacer una mezcla de bicarbonato de sodio y jugo de limón en partes iguales y untar un paño suave para frotar las manchas.