Cómo maridar un single malt escocés

La destilería de whisky Glenfiddich es una de las más tradicionales y premiadas de Escocia. Conoce aquí las características de sus single malt de 12, 15 y 18 años y algunas recomendaciones para su maridaje.

Considerados como uno de los whiskys más tradicionales de Escocia, la destilería Glenfiddich produce desde hace 125 años, algunos de los single malts más apreciados por los expertos en este destilado. De hecho su línea de single malt de 12, 15 y 18 años es una de las más premiadas en concursos como el International Spirit Challenge (ISC) y el International Wine & Spirits Competition (ISWC).

Elaborado en el norte de Escocia, en Speyside, una de las regiones productoras de whisky más importantes de este país (que reúne entre 60 a 80 destilerías). Glenfiddich fue fundada por William Grant hace más de un siglo y todavía mantiene los cuidados artesanales en la producción de sus single malt (whiskys elaborados exclusivamente en base a malta y que provienen de una sola destilería). Por ejemplo, aún destilan en antiguos alambiques de cobre y tienen su propia tonelería, para construir sus propios barriles, escogiendo el tipo o la combinación de madera que cada whisky necesita.

Aunque muchos creen que lo ideal es tomar estos single malt solos o a agregándoles uno o dos hielos, según John Scott, embajador para Latinoamérica de Glenfiddich, no hay una forma correcta de beber el whisky. Depende del gusto personal, eso sí para catarlos recomienda beberlos solos o sino agregando un poco de agua.

Ahora, ¿con qué podemos maridar estos single malt? Si bien no es algo común comer con whisky, Scott nos dio buenos consejos sobre cómo buscar buenas opciones de comida para potenciar sus características y sabores.

En primer lugar, para Scott, lo importante para lograr un buen maridaje, es recrear la sensación del whisky con la comida. “El perfecto maridaje para el whisky no es replicar el sabor, sino la experiencia”.

Para el Glenfiddich de 12 años, el single malt más vendido del mundo, se recomiendan platos frescos, con algunos toques cítricos. Este whisky es una bebida compleja, fragante, fresca y afrutada, con notas a pera, fruta verde y un sutil roble. Una opción de maridaje salado es una causa limeña, un ceviche con sésamo negro o un sashimi (puede sonar raro, pero probamos este maridaje en una cata de Glenfiddich).

En el caso del Glenfiddich de 15 años, que es un whisky más intenso, de sabor dulce, “explosivo”, pero suave a la vez, la recomendación es degustarlo con platos dulces. Según Scott va a la perfección con un crême brulée, pero también se potencia con postres más americanos como un mousse de maracuyá o un suspiro limeño con frutos rojos. Esto, gracias a sus notas a miel, pasas, frutos secos y especias, las que obtiene mediante su especial elaboración con el método solera, el cual guarda año a año (en una cuba de pino oregón) un porcentaje de la mezcla original más antigua, proporcionando una madurez y complejidad al whisky.

Por último, para el Glenfiddich de 18 años, que tiene una madera intensa, una fruta madura y horneada y una sensación untuosa en boca, una buena opción es maridarlo con sabores intensos, por ejemplo, carnes o pescados ahumados con algunos toques picantes, como pimienta negra o merquén. Para desarrollar nuevas combinaciones es bueno tener en cuenta las notas características de este whisky: manzana horneada, canela y roble.

Otro clásico para maridar con el whisky es el chocolate, por su versatilidad, pero se recomienda que tenga como mínimo un 50% de cacao.