Las cervezas más fuertes del mundo

Dos cervecerías, una escocesa y una alemana, se pelean el título de la cerveza más fuerte del mundo.

La cervecería escocesa Brewdog y la alemana Schorschbräu son las dos cervecerías que han competido desde hace algunos años por producir la cerveza más fuerte del mundo. Brewdog es una cervecería independiente y artesanal, que se caracteriza por su libertad para experimentar con las cervezas. Está situada al norte de Escocia, en Aberdeenshire y es básicamente una de las cervecería que comenzó un nuevo movimiento de cervecerías artesanales por toda Inglaterra.

Así mismo, experimentando y llevando al límite antiguas recetas llegaron a producir ediciones especiales como Sink The Bismarck, en 2010, la que tiene 41º de contenido alcochólico. Esta es una cuadruple Indian Pale Ale, de sabor complejo por el mayor uso de lúpulo en la receta. Por su alto grado alcohólico, debe ser consumida en vasos pequeños, como para destilados. Esta fue la cerveza más fuerte del mundo por algunos años, pero su rival alemán, la cervecería tradicional Schorschbrau atacó con su cerveza Schorschbock de 43º de contenido alcohólico. Esta es una cerveza de estilo Eisbock, una lager negra con intensas notas frutales y un alcohol tan alto como el vodka, el que se consigue a través de su especial método de producción.

Las cervezas Eisbock se hacen congelando una porción de agua y removiéndola de la cerveza. Así quedan más concentradas, lo que de cierta manera aumenta el cuerpo de la cerveza, su sabor y contenido alcohólico. En general, el amargor del lúpulo es reemplazado por la alta presencia del alcohol, que deja a la cerveza con un sabor un poco más dulce, especiado y frutoso. La Schorschbock de 43º se vende a través de su sitio web y viene en botellas de cerámica, firmadas y numeradas por el maestro cervecero de Schorschbrau.

Las otras cervezas aún más fuertes corresponden a ediciones especiales de muy pocas botellas, las que ya no están en stock, por ejemplo End of History de Brewdog, que alcanzó los 55º y una Schorschbock de 57º que la cervecería alemana lanzó para el Oktoberfest de 2011, y cuyas 36 botellas se vendieron en semanas.

 

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