La vuelta al cole con el tupper a cuestas

Los recortes en educación hace que los niños vayan con tuppers al colegio y que los políticos populistas se apunten al carro y hagan ordenes para gestionar esos espacios.

10 de septiembre. Primer día de colegio para la gran mayoría de los niños en etapa infantil. Primer día de colegio de mi hijo de cuatro años y primer día con sorpresas en cuanto al comedor se refiere. Mi hijo se queda a comer en el comedor del colegio, ya lo hizo el primer año y pensamos que debe continuar, por varias razones:

  • Pensamos que la oferta de alimentación de un comedor escolar, y en nuestro caso es así, es incluso mejor que la que podemos dar en casa.
  • Allí los niños comen todos un mismo menú, los que comen peor (el caso de mi peque) ven que tienen que comer mejor porque hay niños que así lo hacen.
  • Además, el menú está realizado por nutricionistas, son menús variados que cubren todos los grupos alimenticios y subren las necesidades de calorías diarias para la comida que necesitan los niños de esta edad.
  • Están controlados y además tienen un hábito, que es el de la comida lejos de interferencias (televisión, juguetes, etc.) que pueden tener en casa.

Todo esto básicamente, reconociendo que los niños son capaces de “manipular” a los padres y conseguir lo que ellos quieren. Un padre, antes de dejar sin comer a su hijo porque él se niegue a comer, le hará su comida preferida. Sí, somos debiles. Yo al menos, lo reconozco. Y la comida preferida casi siempre está reñida con tener un buen hábito alimenticio.

Así las cosas, primer día de colegio y primer día con sorpresa. Comento con el encargado del comedor que esta semana mi hijo no se quedará al comedor y me dice algo así: “mucho mejor, es un poco el caos esta semana… y además no sabemos cómo quedará la cosa porque los directores de los colegios se están reuniendo para ver cómo hacen lo de los tuppers“.

Esto de los tuppers es básicamente una corriente que empezó a ponerse de “moda” el año pasado en algunos institutos en los que los niños se llevaban la comida de casa en lugar de comer allí el menú. El motivo es el coste y por supuesto la crisis. Durante el verano se han venido escuchando noticias sobre la obligatoriedad, ahora, de pagar un dinero para que los niños/jóvenes paguen una cuota a cambio de la limpiza y vigilancia de las aulas donde los niños comen esos tuppers.

Hasta aquí todo normal (o no, si tenemos en cuenta la “norma del comedor” que quieren implantar en Madrid al respecto de quién debe controlar el comedor). El problema, desde mi punto de vista, desde el punto de vista de un padre es un punto de vista desde la alimentación que damos a nuestros hijos.

¿No recurriremos a la comida que “sabemos que se comen” para poderla poner en los tuppers? Por un lado los jóvenes digamos que ya están más o menos educados en una buena alimentación (en la mejor de las hipótesis), pero los niños, me refiero a los que tienen desde 3 años a 12, no están en la misma posición.

Después están las cuestiones sobre el tipo de comida a poner en los tuppers. En cómo llega esa comida, en cómo se regenera correctamente. En quién controla todo ese proceso que va desde que el niño lleva el tupper en la mochila hasta que acaba finalmente caliente en una mesa.

Tal vez la solución pasaría por dejar de recortar en educación, en pensar que la educación crea valor en el futuro, un valor que nos hará ricos como país. Una generación preparada, la de hoy, puede ser la que el día de mañana cambie este país. Y mientras eso no lo quieran ver quienes tienen la potestad para hacer que así sea, seguiremos empobreciéndonos.

No puedo dejar de pensar en que la crisis no solo nos empobrece como sociedad en comparación a otras, si no que además atrae peores condiciones de vida para nosotros y para nuestros hijos.

Ante todo este problema de los comedores escolares y el tupper, creo que al final solo quedarán pequeños oasis y por otro lado creará diferencias “sociales” entre los niños que pueden comer en un comedor y los que comen de tupper. Los pequeños oasis serán aquellos colegios en los que los padres puedan unirse, como colectivo, y poder, al menos, poner buenas condiciones a esos tuppers. De vigilancia, de limpieza y sobre todo de planificación de los menús. Las juntas directivas y los consejos escolares tienen una buena oportunidad para dar apoyo a todas las familias necesitadas.