De vuelta al mercado

Hay que volver a los mercados, comprar fresco y conocer a quien te lo vende. Es la mejor forma de disfrutar y conocer lo que se come.

No hay nada como darse una vuelta por el mercado para darse cuenta de la temporada en la que estamos. Por supuesto, también lo notamos en la piel si hace frio o calor o en nuestro estado de ánimo. Pero de lo que aquí se trata es de comida, de guisoteo y de disfrutar.

Debo decir que de vez en cuando le cojo gusto al mercado. Sé que es un gusto que no debería perder pero a veces por comodidad y otras por falta de tiempo termino comprando en el super que tengo a 2 minutos en lugar de ir al mercado que está a 10. Como somos, ¿verdad?

Pero si nos tomamos un poco de tiempo, por ejemplo un sábado por la mañana es un buen día, podemos disfrutar como enanos en el mercado. Y no estoy hablando de ir a un mercado de barrio que tenga una carnicería Felipe, una pollería Hermanos García, la verdulería de Paco, el de los congelados que no me acuerdo el nombre, el que afila los cuchillos y nunca más iré porque me los estropeó, etc.

Son los mercados de barrio los verdaderos dinamizadores de la micropoblación que representan tus vecinos. Otro día podremos hablar sobre los “mercados” gourmet, que casi no son mercados “ni tienen chicha ni limoná” – aunque para tomarse unas tapas están muy bien –

¿Qué es lo que más me gusta del mercado? Por supuesto me gusta que todo es de muy buena calidad y que si sale malo un filete, vas a Felipe al día siguiente y te da otro. Sabes que puedes tener confianza con el tendedero de toda la vida porque él sabe que no te la puede jugar, que tiene que dar siempre un plus de calidad que una bandeja plastificada del super no sabrá ni podrá.

Un carnicero, un pescadero, un frutero, tiene la obligación de conocer su producto. Es él quien va a comprarlo al mercado central de turno, él es quien la elige. En los super el único conocimiento del dependiente es el de saber cómo colocar el palé en los estantes. No le preguntes nada más.

La verdad que sobran los motivos para elegir comprar en el mercado de toda la vida. Y solo hace falta buscar un hueco, que seguro que lo podemos arañar. Nuestra vista y paladar serán muchos más felices.