Nuevos estándares para el cultivo del salmón

Una organización internacional estableció el primer estándar a nivel global para la producción del salmón, en el que aseguran un cultivo responsable y sustentable que ayudará a preservar a esta especie y a mejorar la calidad de la industria salmonera.

Un consorcio de organizaciónes ambientales, ejecutivos de empresas pesqueras, científicos y representantes de gobierno desarrollaron los primeros estándares globales para el cultivo del salmón, los que asegurarán un cultivo responsable y sutentable de este pez que tantos fanáticos tiene alrededor del mundo.

Luego de ocho años de debates, desarrollaron un documento de 91 páginas que especifica 100 normas para las salmoneras, que regulan desde el alimento para los peces, el uso de antibióticos y pesticidas hasta cómo construir las jaulas y piscinas del cultivo. La idea es que esta nueva normativa sea implementada por el Consejo de Administración de la Acuicultura, un grupo sin fines de lucro que actuará como monitor desde Utrecht, Holanda.

Quienes cumplan esta nueva normativa, podrán tener un sello que certifique que su salmón y los productos derivados de este pez, incluyeron estas buenas prácticas (“A.S.C. Certified”). Esto podría levantar la vara de la industria en cuanto a estándares de calidad y procesos, tanto para quienes cultivan y quienes venden salmón. Y a la vez servirá como herramienta de marketing para los productores, ante los consumidores interesados por la salud y la sustentabilidad.

Las nuevas normas especifican los usos de antibióticos y anti parásitos para conservar a los peces sin enfermedades y evitar lo que pasó con el virus Isa en Chile y sus consecuencias medioambientales. Además, tocan el tema de la calidad del agua, ya que las salmoneras son conocidas por contaminar las costas con nutrientes y excremento de peces. También se habla sobre la alimentación y porciones que reciben los salmones, las que deben ser sustentables con el equilibrio de la vida marina, pues estos salmones comen el doble que los salvajes.

En el documento se estipula también un mejor entrenamiento de los trabajadores y  el uso de jaulas de mar más seguras, para prevenir que los salmones escapen, ya que este tipo de salmones criados en granjas pueden reproducirse y así, reducir la capacidad de sobrevivencia del salmón salvaje en el océano.

Dentro del comité que alcanzó este acuerdo y que dirigió el diálogo con más de 500 miembros de gobierno, de la academia, la industria y ONGs medioambientales de varios países involucrados, están presentes el Fondo mundial para la vida salvaje (World Wildlife Fund), la Federación Noruega de Frutos del Mar, la Industria Acuícola de Canadá, SalmonChile y la Fundación Terram (un grupo chileno sin fines de lucro cuyo objetivo es el desarrollo sustentable).

Más del 70% del mercado que se vende a nivel mundial viene de granjas de cultivo o salmoneras, de las que la mitad están en Noruega y Chile. Canadá y Escocia también son productores importantes.

Fuente: “The first global standards for salmon farming” (The New York Times)