La crisis europea también afecta al paladar italiano

La crisis económica ha obligado a los italianos a cambiar algunos de sus comportamientos de consumo, en cuanto a lo que alimentación se refiere. Más del 30% de las familias compra menos alimentos y de menor calidad.

Italia es uno de los países donde mejor se come, pero los efectos de la crisis económica europea ha afectado los hábitos alimenticios de los italianos, muy asiduos a salir a comer afuera y a consumir productos de calidad, generalmente elaborados artesanalmente. Famosos son sus quesos, aceites, pastas y charcutería, pero la crisis ha obligado a volver a la simpleza y a apretarse el cinturón.

Según datos del Instituto de Estadísticas italiano, el año pasado el 35,8% de las familias disminuyó la cantidad y calidad de los alimentos comprados, con respecto a 2010. De hecho, hubo un fuerte aumento en el número de personas que compra en los supermercados de grandes descuentos, los que ofrecen segundas y terceras marcas para un mismo producto.

Aún cuando la cocina italiana, para muchos unas de las mejores del mundo, se origina en la utilización de productos sencillos, los italianos se han visto obligados a aumentar el consumo de la pasta de menor calidad y reducir las preparaciones en base a carne o pescado. También ha disminuido la compra de fruta, salvo las más baratas, y de las golosinas o dulces.

Y respecto a los hábitos ligados a la alimentación, las salidas a restaurantes y cafés han disminuido. Muchos optan por tomar su “cafelatte” en casa y han comenzado a hacer su propio pan. La venta de harina, así como de huevos y manteca se ha disparado. Los jóvenes (cerca del 40% cesante) en vez de salir se reúnen en casas, con lo que llaman “el menú de guerra”, pollo en vez de carne y pastas con aceite suelto. Los vinos que se venden por litro también han vuelto.

Otro de los efectos de la crisis es que ha aumentado la compra directa al agricultor (el 23% de las familias ha elegido esa opción), lo que por un lado es positivo, y además se ha disminuido el derroche de alimentos, “que antes llegaba a 37 mil millones de euros anuales”, según dijo Sergio Marini, presidente de la asociación de productores agrícolas (Coldiretti).

Fuente: “El ‘buon mangiare’, una víctima de la crisis económica en Italia” (El Clarín)