Ferran Adrià y su apuesta por Eurovegas

La realidad a veces se puede confundir con el esperpento, que se lo pregunten a Valle-Inclán si no. Pues eso es más o menos lo que ha ocurrido durante las últimas horas con la propuesta peregrina de Ferran Adrià

La realidad a veces se puede confundir con el esperpento, que se lo pregunten a Valle-Inclán si no. Pues eso es más o menos lo que ha ocurrido durante las últimas horas con la propuesta peregrina de Ferran Adrià de montar un centro culinario y asesorar a Eurovegas si llegan a optar por Cataluña para establecer el monstuoso complejo de casinos y hoteles que tienen pensado traer a España.

Está clara mi posición, en especial después de leer artículos como el del New York Times en el que deja claro el modelo de negocio que representa para la productividad de una ciudad este tipo de casinos. Bueno, productividad ninguna, crecimiento ninguno, y si además exigen la modificación legislativa en materia de derechos laborales, en materia de menores, en materia de sanidad, y otras muchas otras materias, cualquier persona con dos dedos de frente debería estar en contra.

Ya sabemos que para nuestros políticos solo hay una forma de crecer y es a través del ladrillo. Ladrillo de casas ahora mismo imposible, pues entonces acero y cristal de casinos y hoteles. Lo que después venga, ya se verá, a ellos les da igual. Pero es ahí cuando choca que personalidades con toques de genialidad como es sin duda Ferran Adrià, hagan ese tipo de declaraciones. En concreto.

Ferran Adrià aportaría un centro de investigación culinaria al macrocomplejo Eurovegas. Eso se lo aseguró a Michael Leven, el número dos del magnate de los casinos Sheldom Adelson. De hecho indica que se mete de forma altruista en el negocio, sin interés económico y que además ve el proyecto de una calidad única en el mundo.

¿Calidad única en el mundo? Calidad a cargo de un personaje que está siendo investigado por el departamento de justicia por prácticas de dudosa legalidad al enriquecerse en países en crisis con impuestos bajos. Tal y como remarca un editorial del New York Times.

Se ve que no ha hecho caso de las múltiples denuncias de ruina que supondría para otros negocios, o lo que ya os he comentado, como por ejemplo que se deje jugar en los casinos a personas con ludopatías, o que se deje entrar a niños, o que se permita fumar, o que se contrate a gente con dudosos contratos. Por no decir nada del modelo de crecimiento económico que representa, en los casinos no se crea dinero, si no que se destruye. Además de las ventajas que tendría la empresa del magnate a nivel fiscal, ¿cuánto dinero del facturado por ellos se quedarían en las arcas del estado?

Ferran Adrià es un genio sin ninguna duda. Pero a veces la genialidad puede traspasar fronteras que sin duda alguna son muy peligrosas. Haría bien en pensarlo más de una, dos, tres y cuatro veces y a ser posible, incluso rectificar su posición, por el bien de su figura y por el bien de eso que el tanto defiende: los productores y agricultores catalanes, para terminar defendiendo de verdad una cocina catalana fuera de un proyecto como ese.

Vía La Vanguardia