Finca Valpiedra 2006 D.O.C La Rioja

Hoy os traemos un vino de la DOC La Rioja, de la misma familia que el vino de la semana pasada pero con un características diferentes.

Si recordáis el vino de la semana pasada os hablé de los propietarios, de la Familia Martínez Bujanda, de cómo compraron la bodega y la modernizaron. Pues bien, hoy os traemos otro vino de la misma familia pero de otro emplazamiento, de otra Denominación de Origen. Se trata de Finca Valpiedra 2006 de la Denominación de Origen Calificada La Rioja.

La Bodega. Familia Martínez Bujanda

Hay señas de identidad que se repiten en unos y otros vinos a pesar de pertenecer a lugares diferentes, denominaciones de origen diferentes, tierras diferentes, uvas, viñas, etc. Y es que todo es diferente menos una sola cosa, una forma de entender el vino.

Además hay que sumar las peculiaridades de la zona donde está la propia bodega. Sí, porque aunque toda la DO tiene unas características comunes luego es la propia bodega la que debe saber combinar el tipo de uva, el tipo de suelo, la zona, la altitud, el clima, para poder conseguir unos frutos que den grandes vinos. Las variedades que cultiva son tempranillo fundamentalmente junto con Graciano, Maturana y Cabernet Sauvignon.

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En el caso de la finca Valpiedra, los terrenos del viñedo están en el meandro que forma el río Ebro a su paso por Cenicero y Fuenmayor. Las tierras son arenosas y calizas conforme se alejan del meandro.

El Clima no es muy lluvioso, la zona está protegida del frío de los vientos, aunque los largos inviernos aportan un letargo a la vid, y soporta muchas horas de sol. Lo que da una maduración muy buena a la uva.

Finca Valpiedra 2006 La Rioja

Los vinos que elaboran en La Rioja son de corte moderno, nada que ver con el corte clásico de los vinos de la zona. Esto sumado al exquisito conjunto arquitectónico que tiene la familia para todas sus bodegas, de forma que el propio edificio se integra con el escenario a la perfección.


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El vino que tenemos hoy es un vino que ha fermentado en depósitos de acero durante 17 días con control de temperatura. Después ha pasado a envejecer durante 22 meses en barricas nuevas de roble fránces. En su elaboración se ha tenido en cuenta un 92% tempranillo y 8% graciano.

A la vista resulta un vino con una capa de intensidad media alta, color cereza picota, con un ribete más amoratado.

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En nariz es un vino con una intensidad alta, bien integrado donde nada resalta más que otra cosa. Es un vino complejo donde se notan matices minerales y de frutos rojos y negros.

En boca en una primera impresión es un vino suave, muy sabroso y fresco a pesar del tiempo que ha estado en barrica. Al final es un vino con un retrogusto equilibrado y no demasiado persistente. Y vuelve a recordar a frutos del bosque rojos y negros junto con la madera de la barrica.