Chile: ¿Los mejores restaurantes de Santiago son peruanos?

El Presidente Sebastián Piñera soltó ayer una frase que poco ayuda a la cocina chilena.

Sucedió ayer en el inicio de la Cumbre del Pacífico, que se desarrolló en el Observatorio Astronómico Paranal, en pleno desierto chileno. El Presidente Sebastián Piñera, cuando recibía a su par peruano Ollanta Humala, inició una distendida conversación que fue captada por algunas cámaras de televisión y en la que se le escuchó decir claramaente: “Los mejores restaurantes de Santiago son peruanos y yo soy un gran asistente”. Es cierto, no se trató de un discurso ni de una afirmación categórica de Sebastián Piñera. Simplemente, se trató de un esfuerzo por tener una conversación distendida mientras se posaba para las cámaras. Aún así, las palabras del presidente chileno frente a  Humala desconciertan. Porque por mucho que las relaciones entre ambos países no pasen por su mejor momento y sea necesario tener estos momentos de relajo, el tópico elegido resulta altamente sensible.

Para quienes nos leen desde otras latitudes vale la pena explicar que Chile -y principalmente Santiago- ha recibido en forma sostenida a miles de inmigrantes peruanos y una de sus mayores influencias en la sociedad chilena que este fenómeno ha dejado es que hoy en día cualquier chileno medio sabe de cebiches, tiraditos, lomos saltados o tortas tres leches. Es decir, la inmigración peruana le ha puesto sazón y variedad a la cocina chilena, ya sea esto mediante el trabajo de muchas peruanas como asesoras del hogar en casas chilenas o por medio de los centenares de muy buenos restaurantes peruanos que podemos encontrar en Santiago e incluso otras ciudades del país.

Sin embargo, en paralelo a este fenómeno, en Chile también se viene dando desde hace largo rato una revaloración de la comida tradicional. De hecho, no son pocos los restaurantes de calidad y reconocidos chefs que han cortado con esa antigua costumbre chilena de que solo los platillos europeos (principalmente franceses) eran sinónimo de buena -y elegante- comida. Así las cosas, hemos sido testigos de hasta cumbres presidenciales en que se ha agasajado a los visitantes de todo el mundo con preparaciones como sopaipillas con pebre, cordero con quínoa, plateadas con puré y muchas otras delicias muy criollas. Y qué decir de la oferta gastronómica actual, posiblemente, la más variada que Chile en su historia ha tenido y -lo mejor de todo- con un continuo y creciente énfasis en esa comida de toda la vida, bien chilena y bien de casa.

Está claro entonces que la influencia peruana en la cocina chilena es un aporte y en ningún caso una competencia. Además, somos muchos los que además de admirar la comida peruana también vemos con sana envidia cómo nuestros vecinos han logrado posicionar a su cocina, cocineros y productos como un referente de la comida mundial. Sí, mundial, leyó bien.

Pero aún así, con todos estos antecedentes, yo no me atrevería a decir lo que dijo ayer Sebastián Piñera. Primero, porque elegir el mejor restaurante de una ciudad siempre es una tarea compleja y hay que saber mucho para emitir esos juicios. Segundo, porque en la capital chilena hay muchos restaurante peruanos -muy buenos, buenos, regulares y hasta malos- pero dudo que, salvo un par de estos, podamos decir que son “los mejores de Santiago”. Y tercero, porque pensando ya en términos estratégicos (tal como Perú hace rato lo viene haciendo con su comida), el presidente de Chile a la hora de hablar de restaurantes y comida debería tener especial cuidado -e inteligencia- para aprovechar ese momento para realzar lo más característico,  eso que puede ser nuestro sello para salir al mundo.

Flaco favor le hace Piñera a las campañas gubernamentales y privadas que buscan posicionar a Chile como destino turístico – culinario y como “Potencia Agroalimentaria” (que nos queda grande muchas veces) si en el primer momento de relajo que tiene le dice precisamente al presidente del Perú que los mejores restaurantes santiaguinos son justamente los peruanos. O sea, si queremos hacer bien las cosas en este ámbito, yo creo que habría que pensar hasta en este tipo de detalles.

¿Se imaginan ustedes a Mariano Rajoy alabando el vino francés o a Cristina Fernández diciendo que la mejor carne es la uruguaya? Yo al menos no. Al final, sobre lo único que tengo certeza es que en lo culinario en Chile tenemos mucho que aprender y trabajar. Porque los cocineros están haciendo su trabajo hace rato, pero los otros, sobre todo por el lado del gobierno y las relaciones internacionales necesitan de manera urgente ponerse a la altura de lo que está saliendo de nuestra cocina, que dicho sea de paso, está cada día mejor.

Revisa el video con las declaraciones de Sebastián Piñera, atentos al 01:22