Mañosa para comer

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Toda mi vida he sido terriblemente mañosa, en todos los aspectos. Pero el más complicado, ha sido el ser mañosa para comer.

Cuando mi mamá trabajaba, a mi nana le daba pena que me obligaran a comer lo que no me gustaba –que era básicamente todo lo que no fuera fideos con tomate- y me hacía comer antes un puñado de fideos que cocinaba con sigilo.

Y así con la lechuga, el apio, la coliflor, el brócoli, espinaca, acelga, porotos verdes, zanahorias cocidas, porotos, lentejas, garbanzos, interiores, mariscos… no me gustaba nada. Era terrible. Tenía 7 años y pesaba 17 kilos.

Con el tiempo, he ido aprendiendo a comer otras cosas; ahora amo el apio, la ensalada de espinaca, la zanahoria cocida, los porotos, las lentejas, la cazuela, la carne mechada, la salsa de tomates, las panitas.

Pero hasta el día de hoy no me gustan los champiñones, ni las aceitunas, ni la mayonesa, ni los espárragos, ni la coliflor, ni el brócoli, ni ningún interior, ni mariscos, ni animales crudos (o sea, no como sushi ni crudo que es un plato que se come en Chile y que es básicamente carne con limón), ketchup, mostaza, chucrut. Tampoco puedo ver los zapallos italianos o zucchini, no soporto los pepinos de ensalada ni el repollo y las humitas o pastel de choclo… mmm, no gracias.

La verdad podría seguir nombrando los alimentos que no me gustan ,pero que lata. Lo que en realidad quiero hacer, es defender un poco a los mañosos. En primer lugar, si no nos gustan los mariscos o el sushi ¡Tanto mejor! Más para los que sí les gusta. Y en segundo lugar, lo pasamos mal.

Primero, cada vez que alguien nos invita a comer, tenemos mucho nervio de qué cresta van a servir. Tratamos de comer antes para no pasar hambre, inventamos alergias o dolores de estómago. Todo con tal de no quedar en vergüenza.

Como si nos gustara ser mañosos. Yo he intentado comer todas las cosas que nombré, y no hay caso; mi cuerpo rechaza la mayoría, lo paso pésimo. Si no estamos en guerra, ¿Para qué pasarlo así de mal?

Les juro que me encantaría ser menos mañosa, pero no lo logro.  Ojalá mi nana no me hubiera consentido tanto y me hubieran obligado a comer más cosas. En cualquier caso, soy una mañosa educada. Nunca hago comentarios como “Ay que asco” (porque no porque a mí no me guste quiere decir que sea asqueroso) ni pido que me cambien los platos. A lo más, no lo como, se lo doy a alguien  y me cago de hambre.

Claro, hay un montón de cosas que sólo comería en el desierto o en mitad de la montaña o en una isla desierta si es necesario, como insectos o bueno, mariscos. En mi defensa, he de decir que he probado bastantes comidas que pocos que conozco se atreven, como carne de alpaca (un poco seca), de pato y de conejo. Y en una casa normal, donde se hacen comidas normales, sobrevivo.

¿Algún mañoso que me lea?¿Cuál es el plato que no pueden comer?