¿Por qué somos adictos a las grasas?

Al parecer, no es nuestra culpa

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“Imposible comer  sólo una” rezaba el slogan de un antiguo comercial de papas fritas de bolsa. Que se alabaran las cualidades adictivas de un producto MUY MALO para la salud, parecía una cosa inocente en aquellos años. Claro, siempre ha existido la obesidad, los gorditos y la gente con sobrepeso. Pero hasta no hace demasiado, hay cierto bienestar asociado a la panza; era que no, la burguesía se ilustra con un viejo con una no menos ilustre papada.

Gorduras más, gorduras menos, siempre que una papa frita, o una empanada de queso, o una sopaipilla, picarón, churro, calzones rotos, arrollado primavera, pollo apanado, aros de cebolla, pescado frito. Como dijo mi jefe “no sigo porque falta demasiado para el almuerzo”. Todas esas cosas ricas que nos apetece comer cuando estamos full a dieta, cuando estamos chatas de que no nos crucen los pantalones, o cuando venimos saliendo del médico con un examen de colesterol alto. Mala cosa.

Entonces, uno podría decir ¿Y si me como un pedacito? Citando a mi compañera de trabajo Fran Fariña, que sólo come un pedacito de cualesquiera cosa que yo le ofrezca. Pero ayer cuando le ofrecí una manzana, y ella quería “un pedacito” la mandé a la punta del cerro. Se la comió toda. Muy bien Fran.

Pero el problema, es que ¡es tan difícil! –si no imposible- sólo un pedazo, o sólo una papa frita. No, toca comerse el paquete entero. A lo más una comparte, pero por pura educación, no porque no quiera seguir comiendo. ¿Por qué pasa esto? Sí, es rico, pero hay otras cosas ricas con las cuáles es más fácil dominarse. Hasta hoy, yo pensaba que simplemente era poco controlada, que mi cerebro me jugaba una mala pasada, que era cosa de autocontrol. Hoy me entero que no es mi culpa.

Resulta que como en el mundo natural, las grasas son escasas, pero aún así el organismo las necesita, cada vez que consumimos algo graso, nuestro cerebro genera unas sustancias, los endocannabinoides, similares a los compuestos  encontrados en la marihuana. O sea, comemos papas fritas por instinto.

Así que mientras no hagan un remedio que bloquee los endocannabinoides a nivel digestivo (porque si lo hicieran a nivel cerebral, eso podría provocar ansiedad y más ganas de comer nos darían) seguiremos sin poder comer sólo una.

mmm… como que me dieron ganas de comerme una sopaipilla,

¿Ustedes qué se comerían?