Una receta que sabe a sándwich de pollo: Mouseseline de Ave

(cc) Flickr.com/Javi Vte Rejas

Tierno, inocente, amable como este pavo, se veía la pechuga que tuve que despedazar para este plato. Menos mal que era sólo la pechuga sin rastro de que fue parte de un animal vivo alguna vez, ya que los niños me miraron con pavor mientras faenaba.

A los que les gusta la cocina desconstructiva. Saborear este plato bañado en salsa supreme es similar, si se hace con los ojos cerrados, a comer un sandwich de ave. Y es que la base de este plato son 600 grs. de pechuga de ave -yo escogí pavo- que se deben desmenuzar en la procesadora. Entre descongelar, quitar la grasa, cortar y picar, el espectáculo no fue el más alentador. Pero lo conseguí.

Cumplida esta tarea, el resto fue más simple: sal, pimienta, nuez moscada, tres claras de huevo incorporadas de a una mientras se bate y un litro de crema fría que debe sumarse de la misma forma, lentamente y al son de las aspas de la batidora. Se enmantequilla una flanera, se llena con la mezcla y se cocina abaño maría con tapa. La promesa del libro es 45 minutos. Confiada en esto hice todo lo necesario para que estuviese listo a la hora de comida. No lo conseguí. Después de una hora continuaba crudo. Salvé la noche con el mousse de palta, con el resto de reineta con lentejas que me quedaba, con que uno de los niños estuviese castigado en ese instante y que otro prefiriese leche.

Pero como había que terminar opté por continuar la cocción a baño maría dentro del horno. Ahí no hubo problemas y se hizo rapidamente. Va acompañado con salsa supreme y quiero hacer otra de curry. Les cuento después de almuerzo como salió.

Como quedó listo tipo 10 de la noche, tuve que reservarlo para el almuerzo del día siguiente. Preparé la salsa supreme y me lancé a parte con una salsa al curry. La calve es desmoldarlo, en mi caso lo corté como si fuera una torta, en tríangulos y bañé los trozos con la salsa supreme que, como está hecha a base de caldo de pollo, le queda perfecto. El sabor del conjunto es suave y delicado, sin grandes sorpresas. La mousseline queda como un puré de pollo muy perfecto y su sabor es como comer un rico sandwich de ave en pan de miga. Sin estridencias.

Ahora, otra cosa con la salsa de curry, ahí si que se salvó.