Una receta de verano: Fresas Escoffier

(cc) Flickr.com/Andres_age

La tentación. Tremendo pecado. Ahí estaba, en un taco infame en Manquehue con Los Militares. Los vendedores de frutas y verduras se paseaban de ida y vuelta con bolsas de alcachofas y frutillas. Rojas, intensas, se olían y veían sabrosas.

El postre fresco, sabroso, simple, ideal para una tarde de verano. Aunque hacía calor y el día despejado hacía pensar en un día de verano, era un espejismo. Se trataba de pleno invierno. Las frutillas definitivamente no son del frío y la mini bandeja estaba a dos lucas. Me contuve, por un semáforo, por dos, por tres…Terminé comprando la maldita bandeja.

Rápidamente llegué a la casa, las limpie y primer error, obvio, por dentro estaban bastante a mal traer y su imponente exterior era sólo un voladero de luces. No importa, rescaté las mejores y, como corresponde, probé unas cuentas mientras picaba. Mal. Muy desabridas. Al menos se compondrán cuando agregue el resto, pensé ingenuamente. La verdad es que las pocas frutillas que salvé -y que además tuve que defender a punta y codo de los niños ya que no podrían comerlas en esta pasada- salvaron el postre.

Ahora, honrarlo… difícil. Por apurete, tendré que hacer un segundo intento cuando corresponda. De todas formas, si consigue frutillas como la gente antes de tiempo, la idea es que hay que despuntar un kilo de ellas y ponerlas en una fuente de cristal o porcelana. Aparte, hay que frotar las cáscaras de dos naranjas – después de ser exprimidas- con 60 grs. de azúcar en terrones. La idea, imagino, es que el azúcar se vaya disolviendo con el sabor a la naranja. Hecho este proceso, que tampoco entendí mucho, se le agrega el famoso jugo de naranja y 1/4 de taza de Cognac o Grand Manier hasta que el azúcar se disuelva bien. Se vierte el líquido sobre las frutillas y se dejan reposar por una hora. al momento de servir se le suma crema.

Listas para pasar al listado de las 2S: super rico, super fácil. (No aplica en la categoría precio para las 3S).