Otra receta de éxito: Helado de vainilla en leche

(cc) Flickr.com/D G Butcher

Éxito total. Estoy a punto de abrir mi propia fábrica de helados. Es más, hoy rumbo al Parque Alberto Hurtado para cerrar este bicentenario con los niños, descubrí que incluso podía hacer una buena variedad de sabores 100% orgánicos.

Partió la temporada de helados! Definitivamente, deliciosos. Tenemos la leche, tenemos los huevos, existe el azúcar y hay un puñado de frutas, de partida, todos los berries, luego sandías y melones, naranjas y limones y, porqué no, betarraga y zanahoria (no juntas, claro) que son verduras bastante dulces. Ahora sí que partió la temporada.

Hoy me lancé con la versión de leche y resultó, claro que también resultó clave la máquia de helados -una adquisición que llevaba más de un año gurdada al fondo de una despensa- y que hoy se transformó en el corazón de la casa. La verdad es que hace tanto ruido que imposible pasar inadvertida.

La receta va así: se mezclan 3 tazas de leche, con media de crema y un palo de vainilla rasgado por la mitad (esto siempre cuesta un poco) y se ponen a calentar hasta que hierba, dejándolo en este estado sólo por un minuto. A parte se mezclan dos yemas con una taza de azúcar (habría que probar con 3/4 de taza ya que pienso que un poco menos dulce quedaría mejor) hasta, según dice la receta, las yemas queden blancas. En mi caso costó ya que las yemas se hicieron pocas para absorber tanta azúcar, pero funcionó igual.

Se vierte la leche a las yemas batiendo bien y se pone a baño maría hasta que espese, pero sin volver a hervir. Confieso que, una vez más, me aburrí esperando esta última etapa. Definitivamente las cosas no se me espesan. Pero como estaba preparando helado y se tiene que congelar por obligación, no me preocupé mayormente. Lista la mezcla, no lo dice el libro, pero yo opté por colarla para quitar trozos de vainilla o posibles grumos. Lo que SI dice, es que hay que dejarla enfriar antes de pasar al helado propiamente tal.

Aquí hay dos caminos. Si se tiene la máquina apropiada, se vierte el contenido en ella y se la deja operar. Este fue mi caso, resultando alrededor de 600 grs. de helado que guardo en el freezer. Cuando el helado estaba a media marcha, tenía la consistencia de una crema, lo cual puede resultar muy bueno, pensé, para hacer algún tipo de postre. Pero eso es harina de otro costal. Si no hay máquina de helado, el proceso es el siguiente: se lleva la mezcla al freezer en un pote, de preferencia, metálico y se va retirando cada media hora para batirla. Después de cuatro horas, es decir 8 batidas, el proceso ya se completó y helado está listo para comerse.

Lo bueno de haber conseguido éxito total es que ahora es posible comenzar a hacer helado con todo tipo de sabores. Les cuento los avances.