Para el final del invierno: Ostras con espárragos

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Todo cambió de un plumazo. Esta receta estaba lejos de tenerla en mente para estos días y pensaba en ellas más bien para el verano -aunque ya me habían advertido que el invierno es la temporada de ostras- ir a la caleta de pescadores de Maintencillo, turistear por la de Zapallar, en fin… Hasta que ayer, con un poco más de tiempo pre-vacacional decidí ponerle play a mi postergada visita al Foodmarket de Unimarc que está en Vespucio con Los Militares. Como decía, entre a este templo, y de un plumazo, todo cambió.

Sabrosas, aromáticas, tiernas. Completamente delicioso.

La zona orgánica, aparte del parafernálica señalética nada que comentar (necesitan un Mercado Orgánico dentro) pero del resto, no tengo nada que decir, quesos aliños, carnes, en fin hay de lo que uno quiera. Definitivamente es el nuevo templo.

Estaba en mi turisteo cuando llegué a la pescadería y no me pude resistir, ahí estaban las ostras y los erizos. Estaba dicho, con toda la familia en viaje a la playa y yo sola en Santiago, era la oportunidad de preparar en mínima cantidad, lo que nadie más va a comer, y es caro. Porque un erizo (con cinco lenguas vale luca) y cada ostra 200 pesos. Osea, si vamos sumando para cinco la cosa se complica.

Debo adelantar que no fue fácil cocinar esto, las otras no me gustan y su olor y su recuerdo al desagrado que me producían llenó los rincones de la casa. Pero bueno, se trataba de recuerdos infantiles y tal vez era el momento de hacerlos a un lado, como decía al principio, de un solo plumazo.

Todo parte por cocinar 24 espárragos (daré las cantidades para la versión 6 personas). Yo me hice la chora y en vez de comprar los clásicos me traje unos peruanos, blancos, sabrosos, pero durísimos, tal vez haya que optar por los convencionales verdes. Aparte se derrite una cucharada de mantequilla sin sal hasta que se ponga espumosa, en ese instante se agregan dos lonjas de jamón serrano cortado bien pequeño (en el libro dice salmón serrano, no se asusten) para que se dore. Luego se suman: una taza de crema, el jugo que se haya desprendido de las ostras y una cucharada de ciboulette picado. Se hierve hasta reducir a la mitad. Ya lista se agregan 24 ostras desconchadas por un minuto, para que se entibien sin que queden recocidas.

Se ponen los espárragos y encima las otras con la salsa. La verdad, no hay mucho que agregar, es total y completamente delicioso. La sopa Marea Baja, de erizos, que también pensaba hacer tendrá que esperar. Mi rechazo a los erizos pudo más y solo llegué a hacer la mitad de la preparación.