Después de mucho tiempo de espera, se pueden tener unos ricos blinis

(cc) Flickr.com/apple@1977

A este plato le tenía echado el ojo hace demasiado tiempo. Por lo mismo, los ingredientes los compraba y se me vencían, los compraba y se me vencían… Pero finalmente tuve el minuto, el público, y todos los ingredientes frescos.

Esponjosos, suaves, pero también intensos, muy consistentes, para imaginar otros usos con ellos a parte del salmón.

Ahora, claro, la conjunción de estrellas se dio en el minuto menos apropiado. Se trata de un plato ruso -en medio de nuestras celebraciones bicentenario- bastante calórico para los días de invierno -comido cuando las temperaturas pre primavera suben y suben- y que suele servirse de primer plato -y que en mi caso fue entrada y salida-. Salvo estos mínimos detalles, quedó increíble.

Vamos por la masa, que es lo más complejo y lo que más tiempo toma ya que después armar el plato es muy sencillo. En 3/4 tazas de leche tibia, disolvr 20 grs de levadura seca, son dos sobresitos de los clásicos, y dejar reposar hasta que se disuelva y fermente bien.
En un bol grande poner una pizca de sal y cernir 50 grs de harina con 125 grs de harina integral y, con un batidor de alambre, mezclar la levadura hasta formar una pasta suave. Se tapa con un paño y a reposar por hora y media, momento en que la masa tendrá que haber doblado su tamaño.

Tic tac, tic tac, tic tac, tic tac… Pasado el tiempo, se le suman otros 125 grs de harina integral (por tanto se requieren 250 en total!), 4 yemas y 1 taza 1/4 de leche tibia (por tanto se requieren dos tazas). Se mezcla bien y se deja reposar por otros 35 minutos.
Mientras tanto, las 4 claras que quedaron se baten a nieve y una taza de crema se transforma en chantilly.

Tic tac, tic tac… Cumplido el tiempo, con una espátula, y justo antes de comenzar a freír estos panqueques, se mezclan primero las claras a nieve y luego la crema chantilly. La receta dice que es para 8 personas y mi bowl quedó repleto de masa, consiguiendo hacer dos panqueques por persona.

Ahora viene una parte nada de fácil. Estos panqueques, que son más gordos, esponjosos y pequeños que os tradicional deben hacerse en un sartén especial -más bien del tamaño apropiado- pero mi maestra da un truco si este no existe en casa. Se hace en uno grande poniendo la mezcla en porciones redondas y separadas redondeando con la cuchara, luego se pueden emparejar los bordes con un cortador.

Yo opté por usar mi sartén de panqueques que igual resultó grande, por lo que seguí el truco de hacerlos redondos con el cucharón, haciéndolos de a uno, pro más pequeños.

Hay que ir lentamente dorándolos en el sartén por ambos lados, lo que no es tan fácil darlos vuelta ya que son bastante más pesados y consistentes, por lo que rompí varios en el proceso. Mi maestra comenta que hay que poner mantequilla en el sartén y una vez que está derretida añadir la mezcla. Yo partí así pero me pareció que los blinis quedaban con demasiado sabor a mantequilla, por lo que suspendí la operación, pero eso ya es una cosa de gustos.

Hechos los blinis, se llevan a la mesa tapados para evitar que se enfríen, y se ponen dos salseras, una con mantequilla y otra con crema ácida con un poco de sal y pimienta, además de una fuente con salmón ahumado cortado en rodajas finas.
Cada persona prepara su blinis poniendo la masa, la mantequilla, la crema ácida el salmón y, optativamente, caviar.
Que más puedo decir, un lujo de plato.