Porque ya hace calor: Helado rápido

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(cc) Flickr.com/iMaax. ☜

¡Partió la temporada! Lo mejor de todo, es que las opciones que da mi maestra son al límite de lo infinito. Si a las cinco preparaciones tipo (sorbete, helado en base a leche, helado en base a crema, helados en base a agua y helado rápido) las multiplicamos por la cantidad de sabores posibles, pues tenemos helados para mucho, mucho rato. Qué tal limón con jengibre, plátano con manjar, berries, o ya más creativos, de pisco sour.

Como versión rápida e infantil cumple con creces, pero está lejos de ser el mejor helado que he comido en mi vida.

Para iniciar esta temporada me la jugué por esta receta rápida que no requiere ni de máquina ni de constante molienda de cristales de hielo, en caso de no tenerla.

La cosa es así, se baten en la juguera: un tarro de leche evaporada, un tarro de leche condensada, una tasa y media de pulpa de fruta. Se pone todo en un molde largo de queque y al congelador.

Mi versión fue con piña. Lo acabamos de sacar y lo estamos cuchareando sin culpa a la hora del desayuno. Tendría en cuenta que para ser un helado rápido, está más que pagado. Sin embargo, si uno se pone quisquilloso encontrará que la leche condensada se roba un poco los sabores.

La consistencia es bastante cremosa, ningún problema ahí y el sabor de la fruta muy rico, aunque no sé si será porque se trata de piña, pero queda con un dejo amargo hacia el final de la legua. Ya desempolvé mi máquina para hacer helados, tengo vainilla, lúcuma y mucha crema y leche para empezar. ¡Genial!