Ensalada de chorito

(cc) Flickr.com/^Sandra^

Una enérgica santiaguina, madre de 3 niños y microempresaria se sintió tan inspirada con la película Julia & Julie que decidió atreverse con un desafío similar, es así como nace la “Buena Mano” donde Cristina Goyeneche se embarcará en su propia aventura intentando cumplir la misma idea.

El poder de los detalles es muy fuerte. La ensalada no me convencía en su sabor final, sumé más aceite de oliva, luego sal y nada, no mejoraba. Hasta que me di cuenta de que faltaba el limón. Lo puse y todo cambio. Se convirtió en una ensalada exquisita. En la cocina, todos los ingredientes, por más insignificantes, cuentan!

Efectivamente este jueves fue una locura, acumular trabajo en la cocina es un tema. Los positivo es que me tomé el día semi libre y me quedé en la casa todo el día -con interrupción al súper para comprar lo que faltaba- y todo estuvo bastante bien.

Partí hirviendo castañas, luego haciendo las copitas de chocolate (lo más simple de todo el día!) , seguí con los flancitos de queso y en paralelo fui dándole cuerpo el budín. A la noche estaba muy cansada por lo que rápidamente hice un cambio de menú, salió el salmón y entraron los choritos. Estos se hierven en vino blanco, tomillo y cebolla hasta que se abren, lo cual es muy rápido. Sin concha y a la fuente con apio y cubos de papas. Luego la vinagreta: jugo de los choritos, aceite de oliva, sal y lo más más más más importante, jugo de limón.

Lo exagero porque se me olvidó incorporarlo y el sabor no me convencía para nada. Después de agregarle extra de todo y revisar bien la receta, me di cuenta de que no había sumado el jugo de limón. Al hacerlo, como por arte de magia, todos los sabores cambiaron. De una ensalada derechamente mala, pasó a ser la cosa más exquisita del mundo. Junto a una buena copa de vino después de un día agotador – a la cocina se sumó todo lo del día: aseo, orden, lavado, acarreo de niños, tareas, duchas, etc…- fue impagable. Esta vez yo le di el bajo !!!