Tarta de tomates

(cc) Joana Hard

Una vez más tengo que agradecerle a mi maestra, la autora del libro La Buena Mano. Me estaba preguntando por qué hay que pintar con huevo la masa antes de ponerle el relleno, cuando me encontré con su sabia explicación: impermiabilizarla para evitar que los jugos de lo que uno sume después la ablanden. Seca.

Esta tarta debería ser un comodín en cualquier cocina. La masa se hace en un dos por tres: harina, mantequilla, un huevo y si hace falta agua. Hecha la masa, se lleva una hora al refrigerador. Demasiado fácil.

Por lo mismo, no dudé en que este fuera el plato de fondo que llevaría a nuestro paseo a Curacaví. A fin de que la madrugada no fuera tan dura, con Clarita dejamos echa la masa el sábado por la noche. Yo creo que no fue muy buena idea porque se endureció y resquebrajó.

Ahora, lo bueno fue que el relleno tapó todos los errores y el sabor fue delicioso igual. A seis huevos batidos se le agrega crema, mantequilla, queso suizo rallado y los tomates despepados y finos y la sazón. 8 minutos a horno muy caliente y luego temperatura media hasta que se dore y cuaje. Demasiado simple. Todos la comietron sin chistar y la alabaron más de la cuenta. Pero claro, todo después de 4 páginas en El Mercurio, yo creo que no tenían mucha opción. En lo personal, y ya me estoy poniendo más autocrítica, pienso que podría haber quedado más rica aún…como que le faltó sal.