¡Chao a la carne!

Dejé de comer carne y soy muy feliz

Hace un tiempo atrás fui al doctor y me encontré con la sorpresa de que tenía el colesterol malo en las nubes. Algo raro porque llevo una vida sana, me gusta hacer deporte, como relativamente bien y tengo un peso normal. Pero al parecer no es algo extraño; en Estados Unidos uno de cada cinco jóvenes sufre de este problema que puede desencadenar, por ejemplo problemas cardíacos. Si bien es más común en personas obesas, también puede ocurrir en aquellas de peso normal.

Fui al doctor de mi mamá y me dijo que la única explicación a esto es que mi linda madre me lo heredó. Ella y su mamá tiene el mismo problema de producir de manera natural y espontánea el colesteros dañino para nuestro cuerpo. Fue así como a las 22 o 23 años me recetaron remedios que son para mayores que llevan una vida sedentaria y que deben tomarlo para prevenir un ataque o algo peor. Esto me cargó porque no me gusta mucho la idea de tomar remedios, pero el doctor me dijo que era mejor prevenir ahora.

Fue un tema para mi… no tan terrible, pero fome porque de por vida me tengo que cuidar. Al principio tomé los remedios, que aparte de caros, el doctor me lo recetó día por medio. Obvio que se me olvidaba todo el tiempo, un desastre, así que el doctor decidió que lo tomara 5 días a la semana … otro error. Nada peor que tomar un remedio de forma irregular. Fue así como decidí ver la lista de todos los alimentos prohibidos o que hay que evitar y decidí dejar alguno. Las cosas dulces estaban en la lista, pero no hay forma de que deje de comer tortas o chocolates, pero lo que si decidí dejar de comer fue la carne. Nunca fui una gran carnívora, de hecho siempre fui mañosa; no podía comer carne con grasa ni de partes raras del animal, ni pollo con nervio. Y del mar, sólo pescado y que tengan buena pinta, sino, imposible comerlos.

Hace más de dos años que tomé la decisión de dejar la carne. Al principio la idea era dejar las carnes rojas y al poco tiempo, dejé las blancas (es más, me producen mayor rechazo los pollos y pavos que el resto de las carnes rojas). La verdad es que no fue algo difícil. Era algo que tenía pensado hace tiempo porque no me gusta mucho la idea de comer animales. No me declaro como vegetariana, pero simplemente no como carnes … aunque de repente, una o dos veces al año he comido pescado porque siento que mi cuerpo lo necesita. Dejé las carnes por un cuento de salud, aunque esa fue más bien la excusa … siento que de verdad mi cuerpo no necesita la carne y estoy feliz con eso.

Desde que dejé la carne me siento mejor, más sana y me gusta saber que no necesito de otro animal para vivir. Es más, con el tiempo he empezado a generar un rechazo hacia la carne y aunque no lo demuestro por respeto a los que si la comen, me genera conflictos verla en la parrilla, arriba de la mesa e incluso cuando veo a alguien que se come una costilla en un asado. Lo encuentro incluso un gesto precario. Ahora, no digo nada porque respeto la opción de los otros, pero estoy feliz con mi decisión. Además, empecé a comer un sin fin de vegetales, legumbre y granos que jamás había comido y ahora los amo. No comer carne te abre un mundo de comidas increíbles que incluso los que comen carne terminan probando. En mi casa ahora gozan comiendo mis comidas y me he dado cuenta que cuando hay asados y llego con verduras a la parrilla, todos disfrutan de ellas. La mayoría de la gente piensa que las personas que no comen carnes se alimentan de lechuga y tomate, que somos fomes, pero la verdad, es totalmente distinto.

No sé si efectivamente bajó mi colesterol. Ahora tengo que hacerme el examen y supongo que si. Pero estoy feliz de no tener que comer más carne. Me encanta mi opción y espero no tener que comer más … muchas personas tienen que volver a comerla por problemas de salud, pero no creo que sea mi caso. Estoy optando por una vida más sana, por hacer deporte siempre y alimentarme de manera equilibrada y acorde a mi forma de ver la vida.