Habló expareja de colombiano que insultó a las japonesas en Rusia

La mujer dió su testimonio del maltrato psicológico que sufrió con él.

Tras conocerse el video donde un colombiano incitaba a japonesas a decir “yo soy perra, bien perra. Más puta pa dónde” y de toda la polémica que se generó alrededor del tema, ahora se suma el testimonio de una mujer que asegura sostuvo una relación con el hombre y que fue víctima de maltrato por parte de él.

La historia la conoció en exclusiva el portal web Aló allí *Sofía, una mujer que había decidido enterrar el que ella cataloga como el peor capítulo de su vida, decidió romper silencio. Todo esto luego de comprobar que el protagonista del video era el mismo hombre que cambió su vida para siempre.

Su historia la contó, según afirma la publicación, con el único objetivo de demostrarles a miles de mujeres que #NoEsHoraDeCallar. Esta es su historia:

Hace un año, 4 meses y 6 días que tomé la decisión de enterrar en el olvido al personaje en cuestión tan comentado en redes sociales, y hoy, gracias a un video donde revela su identidad desfachatada, irresponsable y morbosa, atentando no solo contra nuestro país sino contra la humanidad entera con su lenguaje bajo, sexista y burlón, sentí la necesidad de comunicar mi historia para dejar ver que cuando una persona tiene esos comportamientos no es una cosa de tragos como pretende disfrazarlo, sino que se es dueño de un carácter idéntico en todas las áreas de su vida. No menos importante, me nace ser la voz de las mujeres que estamos expuestas a este tipo de maltratadores que existen en la calle, en el trabajo y en diversos grupos sociales con consecuencias fatales en muchos casos" así dió inicio a su relato.

Después de 8 años de ser colega distante de este hombre, decidí conocerlo mejor y tener una relación sentimental con él, donde el disfrute fue corto, dado que descubrí que era un hombre comprometido con la madre de su hija en la ciudad de Ibagué, mientras yo durante aproximadamente 9 meses compartía mi vida con él en Bogotá, pensando que era la única. Al enterarme, llamé a nuestro único amigo en común y él me dijo que era su costumbre tener esta doble vida y que sentía mucho que yo fuese la desafortunada de turno. Me llené de amor propio y sin dudarlo corté con este hombre, pero a los pocos días me di cuenta de que estaba en embarazo y se lo dejé saber por respeto a la nueva vida que en mí crecía (a pesar de no querer estar unida sentimentalmente a él) recibiendo su reacción que fue la más dolorosa para nosotros. Esta persona que asiste a la iglesia los domingos, que se jacta de disculparse ante un país entero resaltando que es un hombre de bien, con familia, empresario generador de empleo en el sector de la construcción de obras civiles y padre de dos hijas, me pidió que abortara, que me deshiciera de ese ‘problemita’ para que ‘mi vida no se dañara’, con esa misma facilidad con la que pidió a la delicadas mujeres japonesas que repitieran palabras desobligantes en un idioma desconocido para ellas.

No fue una ni dos veces las que me manifestó su petición a pesar de mi NO rotundo y mi absoluto malestar con su actitud. Finalmente decidí emprender mi maternidad sola después de su ‘muy responsable’ propuesta: ‘Dime cuánto es y yo te voy pasando, pero no quiero saber nada de eso’. Fue tal el agobio de su repudio ante mi estado, llamándome a preguntarme si ‘ya se me había despegado eso’ (refiriéndose a mi bebé en mi vientre) que con 11 semanas de embarazo, el corazón de mi hijo dejó de latir, evitándome por un lado estar unida de por vida a esta tóxica persona que hoy es repudiada en varios rincones del planeta y a la vez dejándome un vacío que solo las que hemos perdido esa ilusión de dar luz a la vida que habitaba en nosotras puede entender, un vacío que nada me ha llenado durante estos meses, un dolor del que por más fuerza interior que se tenga es difícil sanarse. Se lo dejé saber y le pedí que se desapareciera, lo cual cumplió a cabalidad (hasta esta revelación pública), no sin antes disculparse ante mi madre, telefónicamente, con los mismos argumentos que ha dado hoy en algunos medios para ‘quedar como el caballero que es’.

La mujer también aseguró que con eso pretende evidenciar que las acciones machistas, independientemente de la clase, género (porque en las mujeres también hay machismo), edad, entre otros, pueden generar historias desafortunadas como la de ella.

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