Vale la pena intentar un cambio

Columna de Daniela Droz

Increíblemente, ya han pasado los primeros cinco días de 2018, es costumbre que la mayoría de las personas siempre nos pongamos nuevas metas y retos, aunque algunos piensan que eso es una bobería, que realmente lo que cambió fue un número, pero somos muchos otros quienes creemos en los nuevos comienzos, en cerrar círculos, en darnos nuevas oportunidades para alcanzar más o mejorar situaciones en nuestras vidas.

Me parece que ahí está el verdadero sentido de estar vivos. Esa adrenalina que produce el querer mejorar y alcanzar nuevas posibilidades es lo que da sentido a la vida. Es una combinación de ser agradecido, pero no conforme, siempre creyendo que somos capaces de vivir de la manera que queramos de acuerdo con nuestro esfuerzo. No hay tiempo que perder y sí mucho por hacer. Siempre estamos a tiempo para levantarnos e intentarlo las veces que sea necesario. A mí me encanta dejarme sorprender por Dios, ver cómo todo va cayendo en su lugar y Dios abre oportunidades que nos hacen sentir felices a pesar de cualquier dificultad que estemos atravesando.

Veo el 2018 como un año de reconstrucción, no tan solo materialmente en nuestro país, sino también en nuestra mente y corazón. Un año en el que valoremos cada día más todo lo que tenemos y entendamos lo frágiles que somos y que vale la pena luchar, que vale la pena creer, que vale la pena extender la mano al que lo necesita, porque todo lo bonito que sembramos en el camino de la vida siempre florece y dan buen fruto en nuestra vida. Solo hay que ser paciente, aprender a esperar y esa es la parte difícil, porque, por lo general, queremos todo al momento y la vida nos enseña que no es así, que las cosas llegan cuando estamos listos para recibirlas y, sobre todo, cuando estamos listos para valorarlas. No sigas dejando pasar los días sin hacer nada por aquello que quieres vivir. Cada semillita que se siembra, por pequeña que parezca, florece en el tiempo correcto. Vale la pena intentarlo; 2018, aquí estoy preparándome para recibir lo que tienes para mí.