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La fortaleza de Anna Faris para enfrentar los problemas de salud de su hijo

El hijo de Anna Faris nació prematuro por lo que presentó diversos problemas de salud.

Han pasado cuatro años desde que Anna Faris y Chris Pratt anunciaron su separación y aunque cada uno siguió su propio camino, su hijo Jack sigue siendo una prioridad para ambos.

El pequeño ahora tiene 8 años pero desde que nació ha pasado por una serie de complicaciones de salud que han hecho de Anna Faris una verdadera guerra.

Jack nació dos meses antes y aunque hoy en día no es extraño conocer casos de bebés prematuros, su caso sigue siendo todo un ejemplo de fortaleza.

Jack sufrió una hemorragia cerebral severa al nacer.

Tanto Pratt como Faris temían que su hijo tuviera problemas persistentes y que nunca abandonara el hospital. La actriz escribió sobre el miedo y la incertidumbre subyacentes durante ese momento de sus vidas.

«El neurocirujano pediátrico nos sentó a Chris ya mí para decirnos que Jack tenía una hemorragia cerebral grave y que existía la posibilidad de que tuviera una discapacidad del desarrollo», recordó Faris en entrevista a medios estadounidenses.

Desafortunadamente para la pareja, tendrían que esperar 18 meses antes de saber si había algún problema de desarrollo.

El hijo de Pratt y Faris requeriría varias cirugías correctivas.

La espera de 18 meses fue agotadora pero al final, Faris recibió buenas noticias sobre su hijo. El pequeño presentó problemas de visión y un problema con los músculos de las piernas pero todo lo demás parecía ir bien dentro de todo lo que se temía.

Jack necesitaría someterse a procedimientos quirúrgicos para hacer correcciones, pero se esperaba que se recuperara por completo y llevara una vida normal.

«Cuando Jack nació dos meses antes, fue un gran shock. Y de repente, tu mundo cambia por completo. Jack tuvo algunas cirugías. Tuvo algunas cirugías de hernias, tuvo algunas cirugías oculares y también tuvo un pequeño problema cardíaco», reveló Faris en el podcast de Jimmy Kimmel, Unqualified.

El cuidado de un bebé prematuro: lo que Anna quiere que la madres sepan.

Tener un bebé prematuro es un gran ajuste y puede llevarte mucho tiempo por el desgaste físico y emocional que implica.

Cuando un bebé nace prematuramente, los padres a menudo se sienten conmocionados, confundidos, solos, impotentes o culpables. Es un golpe duro especialmente para la madre pues se pregunta qué estuvo mal con su cuerpo. Hay dolor y miedo; las reacciones emocionales no siempre son predecibles pero es importante mantenerse fuertes.

En su libro publicado en 2017 Faris comparte historias íntimas sobre su vida, incluidas las luchas emocionales que enfrentó cuando se enteró de que su hijo nacería varias semanas antes de tiempo.

«Cuando tienes un embarazo saludable, nunca se pregunta si podrá abrazar a su hijo inmediatamente después».

En cuestión de minutos, el recién nacido fue trasladado de inmediato a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. El cuarto día en la UCIN, Faris relató que el médico les dijo a ella y a Chris que la salud de su hijo había empeorado. Sin embargo, el pequeño mejoró y se convirtió en el mayor motor para sus padres que, pesar de haberse separado 5 años después, siguieron al pie del cañón con él.

«Nuestro hijo tiene dos padres que lo quieren mucho y por su bien queremos mantener esta situación lo más privada posible. Todavía nos amamos, siempre apreciaremos el tiempo que pasamos juntos y seguiremos teniendo el más profundo respeto el uno por el otro», dijo la actriz poco después de la separación.

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