Meghan y Harry a Trump: "No le estamos pidiendo seguridad a EEUU"

La pareja dio una contundente respuesta al presidente estadounidense quien aseguró que el gobierno no pagaría por la seguridad de ellos en Estados Unidos

Meghan y Harry dieron una contundente respuesta al presidente Donald Trump a traves de un portavoz que dijo: "El Duque y la Duquesa de Sussex no tienen planes de pedir al gobierno de EE.UU. recursos de seguridad".

"Ya se hicieron los arreglos de seguridad con fondos privados", agregó Chris Chip en Twitter, conocido editor de noticias de las casas reales británicas.

 

 

El príncipe Enrique y su esposa Meghan Markle aseguraron además que han hecho acuerdos sobre estos servicios de seguridad, financiados de manera privada.

 

Una grosera advertencia

Esta respuesta se realizó ante el señalamiento que hizo el presidente estadounidense, Donald Trump, en un tuit en el que dejó claro que la propia pareja debe pagar por su seguridad.

 

"El Estado no les va a proporcionar estos servicio. ¡Deben pagar!".

De esa manera se expresó  Trump aunque aseguró ser "un gran amigo y admirador de la reina y el Reino Unido".

Según medios británicos, el príncipe Enrique y su esposa, Meghan Markle, abandonaron Canadá y viajaron a Los Ángeles, donde se instalaron con su bebé Archie, desde la semana pasada.

 

Mudanza precipitada

A decir de la revista Hola, la mudanza de los Sussex a California, aunque estaba planeada hace tiempo, se precipitó por la crisis sanitaria del coronavirus.

Con la expansión del virus desde Nueva York, el gobierno estadounidense ejecutó la medida de cerrar las fronteras y los duques se mudaron discretamente, en un vuelo privado, antes que eso ocurriera.

Aunque Meghan vivió durante su etapa de actriz de la serie Suits, en Canadá, parece que por ser nacida en Los Ángeles, Californa, la pareja decidió quedarse allí.

Un factor importante para decidir mudarse es que Doria Loyce Ragland,  madre de Meghan, viva allí, y ella pueda ayudarles con la crianza de Archie, de 10 meses.

Otro hecho innegable es que Los Ángeles sea la capital del entretenimiento en Estados Unidos y los nuevos planes de la actriz estadounidense giren en torno a volver frente a las cámaras de cine y televisión.

Todo eso hizo que finalmente abandonaran para siempre el castillo de la familia real instalado en la isla de Vancouver, y se establecieran en la soleada costa oeste estadounidense.