Elvira Cristi y crisis social en Chile: “No ver al otro nos ha llevado a esto”

Aunque se encuentra en un excelente momento laboral, no siempre ha tenido el camino fácil. En tiempos de reflexión a nivel nacional, es consciente de la gran desigualdad que se arrastra por años y no duda en manifestar su apoyo al movimiento social. “Me alegra el despertar de una ciudadanía que, generalmente, es muy pasiva y complaciente”, asegura.

 

La última vez que vimos a Elvira Cristi en televisión fue en Preciosas de Canal 13, interpretando a una asesina. Hoy, es Andrea Lombardi en Gemelas, de Chilevisión, una mujer calculadora y ambiciosa, que no duda ni un segundo en hacer todo lo que sea necesario para lograr sus objetivos. Características que distan bastante de la personalidad de la actriz detrás de estos papeles, quien se considera una persona más bien tímida y tranquila. Cree que su voz ronca, su mirada intensa y su actitud proyectan una imagen diferente.

Practica yoga y meditación hace diez años. Reconoce que dedicarse tiempo a ella misma la ayudó a vivir un profundo proceso de sanación. Además, se activó la glándula pineal, responsable de la producción de melatonina, que permite dormir mejor y lograr un mayor equilibrio interno y espiritual. “Es importante reflexionar y mirar para el lado. Seríamos una sociedad mucho menos agresiva, menos individualista, menos racista y menos clasista. Hay mucha odiosidad”, dice.

Esta entrevista se realizó semanas antes de que estallara el actual movimiento social en Chile. Ese día, Elvira llegó con total calma, reflejando el buen momento en el que se encuentra a sus 42 años. Aunque reconoce que no le es fácil hablar de ella misma, reflexiona cada pregunta, mostrando su lado más íntimo y desconocido. Debido a la contingencia, esta semana volvimos a conversar con ella para saber su mirada sobre lo que ocurre en el país: “No ver al otro nos ha llevado a esto”, sentencia.

Elvira Cristi

¿Cómo vives este movimiento social?

Con muchas sensaciones. Me alegra el despertar de una ciudadanía que, generalmente, es muy pasiva y complaciente y, por otro lado, me preocupa la cantidad de denuncias y asesinatos. Estoy completamente de acuerdo con las demandas que se están exigiendo. Las nuevas generaciones son jóvenes informados y con mucha conciencia social y, sobre todo, sin miedo. Y me refiero al corazón de las manifestaciones, no a los saqueos que, generalmente, ocurren en los lugares más vulnerables y eso es doloroso. Ahí hay una radiografía de lo que pasa realmente, de la desigualdad que existe y que ya no puede seguir pasando.

¿Cuál es el rol de los actores en este momento?

El mundo artístico siempre ha tenido un rol potente donde visibilizamos lo que está pasando, existe credibilidad. En este proceso ha sido muy valioso, porque hemos podido mostrar lo que está pasando al mundo, sobre todo, con los casos de abusos de derechos humanos que, en un comienzo, no se hablaban en los medios. Es inaceptable y muy doloroso. Es durísimo saber y ver cómo se han transgredido los derechos fundamentales de nuestros compatriotas. En este tema, el arte alza fuerte la voz para que termine.

Realmente, ¿qué esperas que pase?

Que el mundo político cambie, que la constitución cambie, que efectivamente seamos un país igualitario, que el neoliberalismo se acabe, porque sólo hace empobrecer a los que menos tienen y enriquecer aún más a los que ya son ricos. Esto explotó y no parará si la forma de gobernar, las leyes y los políticos no están a la altura. Espero también que se tome conciencia del voto y de ser responsables sobre quienes elegimos. Y, por supuesto, que se haga justicia por la cantidad de personas heridas, abusadas y asesinadas. Esto no puede volver a ocurrir.

Elvira Cristi

Ambición y poder

El personaje que interpretas en Gemelas es muy ambicioso. ¿Crees que se necesita un poco de ambición para lograr los objetivos?

Las ambiciones tienen que ser centradas en las cosas importantes, como tener un trabajo, que te vaya bien, o hacer lo que tú quieras. Hoy, en este país, son pocas las personas que cuentan con la posibilidad de decir que viven de lo que a ellos les gusta y les apasiona. Frente a este escenario, no es un término que me guste porque no es tan positivo para mí. Puede ser un prejuicio, pero la ambición me suena mucho a poder, a jugar sucio. Estoy muy metida con todo lo que está pasando en tema ambiental, el amazonas, por ejemplo. Veo a Bolsonaro y es un tipo ambicioso. Es importante el deseo de hacer lo que uno quiere, ser apasionado. Cuesta un poco, porque la vida no está tan fácil. Sin ser tan pesimista, me parece que se deben hacer las cosas con amor. Nos falta mucho. No solamente al país, sino que al mundo entero.

En ese sentido, ¿cómo es tu mirada hacia el futuro? ¿Tienes una mirada optimista?

Necesitamos que todos tomen conciencia, y me refiero a la gente que tiene el poder: los empresarios, los políticos, los presidentes. Yo soy una simple mortal que tiene todas las ganas de hacer las cosas en pro de dejarle un mundo mejor a mis hijos. Me asusta. Si la gente que tiene el poder en este país logra cambiar la visión y entiende, y empieza a mirar para el lado, ahí mi mirada tal vez pueda cambiar. Tengo fe, pero es un cambio que tiene que hacer la gente que maneja, que tiene dinero y poder en este país.

Elvira Cristi

“Las mujeres chilenas somos súper trabajadoras”

A los 33 años, Elvira Cristi se convirtió en madre de su único hijo, Santiago, de ocho años. Para ella, la maternidad se convirtió en el acto meditativo más importante que hizo. “Ser mamá, en el fondo, radica completamente en el ego, porque tú estás ciento por ciento con un ser que depende de ti, uno se posterga, y eso me encantó”, reflexiona. Y aunque está en un buen momento laboral, reconoce que ha vivido momentos muy duros. Durante todo el 2015, no tuvo ningún trabajo como actriz. En ese entonces, se replanteó todo. Trabajó como relacionadora pública en una agencia y se dedicó a vender chalecos que hacía su mamá. “Las mujeres chilenas somos súper trabajadoras. Admiro profundamente a las madres”, agrega.

En ese período, se dio cuenta que a veces era bueno pedir ayuda, y agradeció el legado que le dejó su padre: ahorrar. En esa época, también se dio cuenta que su pareja era “a prueba de balas”. Hoy comparte un departamento con él y sus dos hijos, que, para ella, son su familia.

En una entrevista dijiste que hasta los 30 nunca pensaste en ser mamá, e incluso, sentías que serías pésima madre. ¿Qué te llevó a cambiar de decisión?

Me acuerdo que algunas amigas soñaban con ser mamá, pero yo no. Además, tuve una vida bien particular, porque empecé a trabajar en publicidad a los trece años, entonces no tuve mucha infancia. Crecí muy rápido siendo bien ingenua, pero el mundo de la publicidad era bien aguerrido. De chica tuve acceso a dinero, me pagué el colegio y el preuniversitario, entonces la maternidad nunca fue un tema para mí. A los 33, empecé a desear ser mamá, y fui a hacer meditación Vipassana, que son diez días en silencio. Solté muchos miedos que me tenían entrampada con ser mamá, descubrí que, en el fondo, era eso. En esa meditación vi que estaba llena de miedos.

¿Cómo eras antes? 


Tuve una vida bien rockanrolera. En la adolescencia, uno empieza a experimentar, y más todavía estudiando en la escuela de teatro. Viví los procesos y no me arrepiento absolutamente de nada. Lo pasé súper bien, pero en un momento sentí que estaba viviendo una vida que no era la mía, sobre todo, por una relación que tuve, que duró diez años. Venía de mucho rock and roll, mucha banda, mucho punk, y sí, me encanta, tenía mucho que ver conmigo, pero en un momento me di cuenta que ya no. Estaba actuando poco y también me replanteé. Partió una época de sanación profunda, de desintoxicación, y no me refiero a la relación, sino que a todo lo que conllevaba. Empecé a meditar, a hacer yoga, dejé de tomar. De ahí en adelante, llevo una vida mucho más saludable y espiritual.

En tu carrera, además de tu talento, ¿qué características crees que te han servido?

Es difícil hablar de uno, tal vez deberías preguntarle a las productoras (ríe). Soy una persona de muy fácil trato, estoy siempre en pos del proyecto, me considero una muy buena compañera de elenco, siempre tengo una palabra de ánimo a los compañeros. Soy muy tímida y no sé cómo responderte esto, pero, en el equipo, siento que soy una persona muy humana y se genera un grato ambiente. Después de ser mamá, me volví una actriz con más verdad, más tranquila, que logra actuar desde un lugar más calmo. Me ayudó mucho con la ansiedad ser mamá, que podría ser lo contrario, pero a mí me relajó.

Elvira Cristi

Decías que cuando chica eras súper tímida…

Me parece que la timidez se relaciona con el miedo al rechazo. Cuando era chica, sufrí harto. Esperaba la micro para ir al colegio y sentía cómo me molestaban atrás las niñas, siempre en patota. Entre que me daba miedo que me hicieran algo y me daba pena. Lo pasé bastante mal y por eso tengo esa coraza de mujer ruda, porque no quería que eso me volviera a pasar. Quizás tengo esta careta de que soy una mina fuerte para protegerme, y por eso me dan estos roles (en las teleseries), pero, evidentemente, es una coraza. La verdad es que soy súper tímida.

Y ahora a tus 42 años, ¿cuál es el mejor consejo que podrías darle a una mujer?

Que la belleza tiene que ver con amor propio. Como uno se ve, es lo que uno proyecta. Si uno no se quiere, es difícil que otro te pueda querer, porque ahí vas a llegar a amores malos. Sólo puedo decir que soy una mujer muy feliz, que tengo una familia que nunca pensé que iba a tener. Mi vida dio un vuelco completamente distinto, y es porque uno también lo pide.

Créditos ropa:

Chaqueta y jeans, Guess

Aros, Mery Satt

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Vestido, Calvin Klein

Zapatos, Steve Madden

Anillo, Mery Satt

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Blusa, enterito y cinturón, Guess

Anillo, Mery Satt

Pulsera, Swarovski

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