Los últimos zares, el documental biográfico de Netflix que trae al presente la misteriosa dinastía Romanov

Los últimos zares se basa en la historia de la dinastía rusa Romanov, establecida en Moscú desde el siglo XVII.

A principios del siglo XX, el zar Nicolás II se resiste a los vientos de cambio y termina encendiendo la chispa de una revolución que acabaría con su dinastía. De este modo resume Netflix la antesala de una de sus más recientes producciones que retrata los últimos días de la dinastía rusa Romanov.

Los últimos zares se basa en la historia de la dinastía rusa Romanov, establecida en Moscú desde el siglo XVII, que accedió al trono en 1613 con la coronación de Miguel I, hijo del patriarca Filareto (primo de Teodoro I de Rusia) y rigió el país, hasta que la Revolución de Febrero de 1917 obligó al zar Nicolás II a abdicar.

Críticos y espectadores han notado algunos errores históricos en la producción estadounidense Los últimos zares, en inglés The Last Czars. Sin embargo otros tantos se están devorando la serie.

La dinastía Romanov comenzó en 1613 cuando Mijaíl Fiódorovich fue electo soberano de toda Rusia. La dinastía llegó a su final 304 años después, cuando Nicolás II y su familia fueron asesinados por los revolucionarios bolcheviques durante la revolución rusa y la guerra civil.

Nicolás II tenía una personalidad débil y no estaba preparado para su futuro puesto como zar. Este hombre, quien solamente le inspiraba su tranquila vida familiar, se convirtió en la cabeza de un enorme estado lleno de cambios después de la muerte de su padre.3​ Nicolás no tenía anticipado tal cambio en Rusia y siempre reaccionaba bajo presión de los eventos, demasiado tarde, o torpemente. Además, era consciente del principio santo de su misión y que siempre defendería la monarquía cuando las concesiones fueran inevitables.3​

Nicolás fue el último Zar de Rusia, siendo destronado por la Revolución de Febrero de 1917, producida en el marco de la Primera Guerra Mundial. Después de la Revolución de Octubre, los bolcheviques fusilaron a la familia imperial en Ekaterinburgo (Urales) en 1918.

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