Fran Straube: “Intento hacer un llamado a que la gente haga un stop, se mire, sienta”

A días de cerrar el ciclo de su primer disco con dos shows en M100, habla de Rubio, su proyecto de solista que mezcla sonidos experimentales, pop y la electrónica. Con una sesión en KEXP, la experiencia de tocar en importantes escenarios nacionales e internacionales, y una nominación a los Premios Pulsar, prueba que su música está llegando a espacios masivos.

“Cuando tenía ocho o nueve años jugaba con un vecino que era de Estados Unidos, y él me mostró a Nirvana, me regalaba cassettes y ahí yo rayé”, es lo primero que dice Francisca Straube, la mujer detrás de Rubio, su proyecto musical de solista. Desde chica le gustó la batería y los ritmos, lo que queda demostrado en un video de YouTube, que comienza con imágenes de una película casera de ella muy pequeña mirando a cámara y tocando instrumentos improvisados. “Mi mamá me armaba baterías con ollas, hacíamos videoclips y jugábamos. Me creía Charly García”, cuenta.

Antes de su proyecto de solista, Straube se hizo conocida por su participación en la banda Miss Garrison, que cesó su actividad oficialmente en 2018, a la que ella identifica como su familia o su pololeo más largo. Y también por su colaboración en la batería en Fármacos, otro grupo nacional.

Con el pelo castaño corto, un par de tatuajes en sus dedos y brazos que se dejan ver a través de su vestimenta de pulcro negro, no puede dejar de gesticular, mover las manos o tocar la mesa cuando quiere enfatizar en algo. “Siempre he sido sido inquieta”, dice levantando los hombros, como no pudiendo hacer nada contra su naturaleza. Esa misma energía, esas mismas ganas de estar en actividad constante, la condujeron hace tres años a formar Rubio, tras vivir sola en una casa en la montaña, como dice ella.

Junto al proyecto que fundó sola, pero que hoy suma a más músicos, ha estado dos veces en Lollapalooza CL, en Primavera Fauna y también en escenarios de festivales internacionales como el Primavera Sound (Barcelona) y el Normal  (México). En 2018 grabó una sesión en la radio KEXP-FM de Seattle, Estados Unidos, recientemente estuvo en Inglaterra y se prepara para un festival en Perú. A pocos días de cerrar un ciclo de su primer disco,  Pez –conformado por los ep’s R, U, B, I u O–, repasa su origen y recorrido.

Rubio

Partiste como baterista, pero ahora también experimentas con tu voz y otros instrumentos. ¿Cómo se dio esta progresión como música?

Nunca imaginé que iba a cantar. Lo hago muy de autodidacta, nunca he tomado clases, debería (ríe). Cuando partí gritaba, con Miss Garrison que era como punk, quedaba afónica después de las tocatas. Al mismo tiempo que partí con Rubio, comencé con terapias de medicina alternativa y creo que los cambios en mi voz están relacionados con eso, con los chakras de la comunicación y del corazón. Tuvo que ver con sanar heridas. Ahora he podido explorar distintos registros.

 Con Miss Garrison y Fármacos exploraste diferentes estilos. ¿Qué te gustaba de esos proyectos?

Miss Garrison es como mi familia, fue el comienzo de compartir la música, tuvimos un boom un tiempo y llamábamos la atención. Fue como una evolución, porque yo cantaba como gritando y después también toqué los teclados, viajamos harto, fue como un pololeo de ocho años (ríe). Fármacos era más bien mi trabajo, porque me dediqué a tocar la batería solamente.

¿Cómo fue la experiencia de vivir alejada de la ciudad para crear Rubio?

Soy un poco aislada, me cuesta la humanidad y sociabilizar, entonces me fui a vivir a El Arrayán. En ese tiempo la gente me decía “¿cómo tienes energía para sacar un proyecto nuevo si llevas ocho años con Garrison?”, y eso era lo que más me atraía, eso estaba buscando. Quería algo nuevo, partir de cero y por eso el nombre de Rubio, que es como un lienzo blanco. Fue muy bonito aislarse creativamente allá.

¿Te sirve la soledad para crear?

Ahora vivo en la ciudad, pero quiero volver a las montañas. Me gusta estar en la naturaleza, porque te inventas otro tiempo. Me organizaba para bajar a Santiago dos o tres veces a la semana y regaba, estaba con mis perritos, tocaba el piano. Las plantas y los animales me hacen entrar en un mundo muy amigable, me siento cómoda en ese espacio. Soy hogareña, prefiero estar sola.

¿Cómo lidias con los momentos de no productividad?

A veces me angustio, pero son momentos no más. La creatividad es el espacio del gran misterio, no sabes de dónde va a aparecer. En los momentos de inactividad miro el techo y espero. Tu cerebro como que empieza a darle giros a las cosas. El otro día leía sobre el aburrimiento y ahora con el celular no hay espacio para eso, de hecho, trato de no usarlo mucho, no veo historias (de Instagram), subo cosas sólo del trabajo.

Partiste sola en Rubio, pero ahora te acompaña una banda. ¿Ha sido diferente?

El otro día me escribió un niño para decirme que le gustaba cuando tocaba sola y es verdad, porque cuando partí tenía su cuento tocar sola, pero las canciones se empezaron a complejizar y, si tocara sola ahora, sería como un karaoke. Con mi banda nos llevamos muy bien, son personas muy talentosas y los admiro mucho. Pese a que soy la cara en Rubio, también hay espacio para que ellos hagan cambios en vivo, alarguen partes o cambien ritmos. Ha sido muy lindo, porque ellos están tan motivados con el proyecto como yo.

¿Cómo fue llegar al Primavera Sound con Rubio en 2018?

Fue curioso porque hubo varios festivales seguidos a los que fui con Miss Garrison y después con Rubio, como el Normal, en México, o el Primavera Sound en España. Mi favorito es el Primavera Sound. ¡Es increíble! Cuando tocamos con Rubio se llenó. El escenario quedaba entremedio de otros dos y, justo cuando empezamos, terminaron de tocar los Arctic Monkeys. Toda la gente empezó a caminar hacia nosotros. Nunca pensé que iba a ser así, había una luna llena preciosa, fue un sueño, el mejor concierto que he vivido.

¿Imaginabas que ibas a conseguir tal nivel de éxito?

No me lo esperaba, pero hay algo que me dice “dale, va a estar todo bien”, aunque nunca pensé que iba a ser tan rápido. También influye que hay un gran equipo detrás. He dicho antes que Rubio es como una célula, porque todas las personas que se atraen por el proyecto vibran dentro de lo que hacen y son felices haciéndolo. Confío en quienes tengo al lado.

Que se reafirma con la nominación a los Premios Pulsar de este año…

Fue como “el indie llegó al mainstream”, no sé cómo los jurados lo evalúan, pero el hecho de haber estado nominada me hace pensar que la música no tan popular, o no tan de masas está siendo valorada y con eso me doy por pagada.

Antes eras reacia al contenido de las canciones, pero ahora también compones. ¿Qué quieres transmitir?

Un tiempo fui un poco recelosa de ponerle letras a la música, pero ya no. Tengo un poco de dislexia y siempre me costó mucho el lenguaje, por eso cuando invento canciones las hago con un idioma inventado, después le pongo la letra. Creo que hay mucha desconexión en la humanidad con lo esencial e intento hacer un llamado a que la gente haga un stop, se mire, sienta, que sea honesta. Si cada uno se conectara con su esencia, el mundo sería distinto.

Rubio es una combinación de varios estilos, incluso colaboraste con otros artistas bien distintos. ¿Qué buscas en estas mezclas?

Desde chica que escucho estilos variados, me gustaba Nirvana, pero también Silvio Rodríguez. Soy pintamonos y juego a creerme personajes, por ejemplo, si estoy pegada con el folk, me creo el cuento. Las colaboraciones que hicimos con Gianluca y con Carlos Cabezas fueron porque creo que los tres somos bien parecidos. Gianluca es trapero, pero tiene una profundidad que hace sentido. Lo mismo Carlos, que puede ser mayor, pero sentí una conexión.

Llevas diez años en la industria musical. ¿Cómo evalúas la participación de las mujeres?

Desde que partí hasta ahora ha habido un cambio. Antes me preguntaban cómo tocaba batería si era de hombre. Hoy, hay muchas mujeres en el mundo siendo nominadas a mejores artistas y eso es bueno. Aunque creo que el tema del feminismo está un poco sobrevalorado. Hay gente que dice “no puedo decirle a una mujer que pase primero”, entonces siento que se están yendo puntos muy idiotas. Con todo respeto, pero “el todes” no lo comparto. Creo que hay cosas más importantes.

¿Por ejemplo?

Lo femenino en sí, la empatía, la comprensión, el amor y el perdón, eso lo que falta y es lo que pide la Madre Tierra a gritos. A veces me dicen que soy música, pero para mí la música es la música, y me siento músico. He enfrentado mil dificultades por ser mujer, pero me parece que hay que sacarse el velo de víctima y hay que darle no más.

 

Rubio se presenta en el Centro Cultural Matucana 100, el próximo 22 y 23 de junio, a las 20:00 y 22:00 horas, respectivamente. Info: www.m100.cl

 

Te recomendamos en video:

También te puede interesar: