Amigo de Jota Mario habló sobre los quebrantos de salud que el presentador había tenido en el pasado

Siempre sufrió por dolores de cabeza.

Guillermo Romero, un colega de juventud, recordó épocas pasadas con el comunicador.

El país está e luto por la muerte de Jota Mario Valencia, que entre amores y odios se hizo un nombre entre los colombianos.

Desde el sábado pasado el presentador se encontraba internado por cuenta de una isquemia cerebral.

Ahora, muchos tratan de entender cómo es que el comunicador pasó de la salud a la enfermedad de forma tan radical.

Guillermo Romero, periodista, compartió varias anécdotas sobre los días en que Jota Mario se comenzaba a abrir paso en televisión.

De paso, dio a entender que Valencia siempre había luchado con las migrañas y los dolores de cabeza.

Amigo de Jota Mario habló sobre los quebrantos de salud que el presentador había tenido en el pasado

Este texto, compartido en Facebook y replicado por Las2Orillas, da cuenta del carácter del presentador y su amor al trabajo.

"El tipo siempre hablaba en clase. Con ese vozarrón que tenía opacaba a sus compañeros de salón del primer piso de la sede L. A pesar del frío que hacía en Bogotá en los años ochenta, Jota Mario Valencia llegaba a las aulas de la calle 70 donde funcionaba el INSE –institución precursora de la Universidad de La Sabana– con camisas a cuadros de mangas cortas.

…un día llegó Jota Mario haciendo escándalo y pidiendo que bajáramos al primer piso, a la calle, para ver el Renault 4 que había comprado. Era de color naranja y Jota Mario se creía el Fittipaldi del momento. Estaba feliz.

Jota grababa las promociones de una decena de programas… hacía las presentaciones de “Dialogando” y realizaba las entrevistas de “Valores Humanos” y era también el coordinador logístico de “Revivamos nuestra Historia”. Uno de sus grandes trabajos fue “Bolívar, el hombre de las dificultades”, el dramatizado más osado que se hacía en la televisión colombiana, bajo la dirección del gran Jorge Alí Triana y con un solo camarógrafo para exteriores: Alfredito Corchuelo.

Un buen grupo de condiscípulos de universidad trabajábamos en la empresa de televisión como José Vicente Arizmendi, Ángela Estrada, Roberto Vargas, Mario González, Gabriel Ángel Ardila, Fabio Fandiño, Bernardo Colmenares, Hernando Salazar, María Consuelo Rodríguez y Ángela Salgado, entre otros.

Jota era un obsesionado por el trabajo. Una tarde oí un ruido extraño proveniente del cuartico, lo abrí y lo encontré tendido en el suelo. Estaba con una altísima fiebre, dolor de cabeza, producto de una gripa que lo tenía en un mal estado. Le conseguimos aguapanela, aspirina y al rato se pudo levantar y seguía laborando. (Continúa)

Pero Jota Mario era irrompible. Obstinado. A veces nos encontrábamos en las escaleras de la universidad y otras veces me llevaba a la oficina de Promec en su Renault 4.

Una noche debíamos que entregar la documentación para una licitación de televisión. Eran arrumes de fotocopias que se debían ordenar y numerar. José Vicente corría de un lado a otro, Roberto bajaba por los AZ y al rato nos dimos cuenta: Jota se había desaparecido. ¿Pero cómo si era el comandante de la operación? Lo encontramos en la sala durmiendo. Un nuevo dolor de cabeza.

Le gustaba almorzar en Tic-Tac, un restaurante donde le preparaban una paella con doble ración de mariscos.

Un día me pidió un favor: que lo acompañara a la Porciúncula, una iglesia que estaba cerca de la universidad. Hasta allí llegamos y el hombre lloraba y lloraba. Esta inconsolable. Mientras él le pedía a Dios que le ayudara con su gran amor, yo meditaba sobre cómo sería Jotamario en el futuro. A los pocos días contrajo matrimonio.

Siempre fue mal bailarín, nunca tomaba licor. Contaba con cierta gracia que cuando era niño, un hermano, le había enterrado unas tijeras en un ojo y que por eso usaba gafas.
Una vez, en Honda, lo invitamos a jugar billar. No sabía ni qué era una tiza. Bernardo Colmenares le dijo: “Vea Jota Mario, mejor, búsquese un trabajo de presentador de programas de televisión, porque de carambolas no tiene ni idea”.
Y el hombre le hizo caso.

Si algo ha tenido Jota Mario es que no pierde el tiempo. Cuando llega a su casa sigue escribiendo, pensando, creando, llamando. Habla de ángeles, de charlas sobre optimismo y de cómo será la televisión en unos años.

No se le ve en reuniones sociales, sólo acude a la presentación anual de los libros de su maestro Jorge Yarce y hoy, a sus 63 años, –los cumplió el pasado 31 de marzo—de seguro, estaría pensando en cómo Gerenciar esa oficina de Entretenimiento de RCN Televisión. Este domingo 2 de junio estaba en Cartagena y no aguantó el dolor de cabeza, además tenía un brazo dormido. Llegó al nuevo Hospital de Bocagrande. Lo miraron y lo internaron de inmediato. Los médicos analizaron su cerebro y le encontraron dos coágulos de sangre.

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