Camila Recabarren: “Quiero tener otro hijo por inseminación o adopción”

Es una de las chilenas más seguidas en Instagram, con cerca de dos millones de seguidores. La ex Miss Chile, que marcó un antes y un después en el concurso de belleza, cuenta detalles de cómo vive la maternidad y cómo enfrenta la vida luego de confesar que le gustan las mujeres.

 

 

 

Hace algunos días compartió una imagen en su cuenta de Instagram (@camilarecabarrenoficial) con un mensaje que decía “me encantan las mujeres”, publicación que rápidamente se llenó con miles de me gusta y comentarios. Desde entonces, su nombre ha sonado en distintos programas de farándula y sus seguidores en redes sociales han aumentado considerablemente. Todos siguen sus historias y su Big Show en Instagram TV.

Pero a Camila Recabarren (28) la conocemos desde hace siete años, cuando fue elegida Miss Chile tras participar en un docurreality de Canal 13, donde llamó la atención del público por su relación con un hombre 36 años mayor. Además, su personalidad extrovertida y belleza única, que salía de los estereotipos de las reinas de belleza de otros años, fueron los factores que, hasta ahora, la sitúan como una de las mujeres más queridas de la farándula.

En 2013, nació su hija Isabella Recabarren, quien ha sido su más fiel compañera durante los últimos cinco años. Aunque reconoce que no estaba dentro de sus planes ser madre, y que incluso alguna vez dijo que le cargaban los niños, asegura que es lo mejor que le ha pasado. De hecho, dentro de sus planes a corto plazo, está tener una segunda hija o hijo. “Siento que de verdad existe el instinto maternal, porque, desde el minuto uno, sabía cómo tratarla. Isabella es lo mejor que me ha pasado”, asegura.

Camila Recabarren

La complicidad entre Camila e Isabella se nota, se comunican fácilmente y basta una mirada entre ellas para saber qué están sintiendo. “Me gusta que me vea como una mamá fuerte, luchadora, que hace todo por ella. Trato de darle lo mejor”, cuenta orgullosa. La amistad entre ambas es evidente, una relación que, según Camila, se ha logrado gracias al tiempo que pasan juntas. “Cada vez somos más cómplices. Es muy rico eso de que nos miramos y nos reímos”, agrega.

Se ve que con Isabella son muy cercanas. ¿Cómo definirías la relación?

Espectacular. Amigas y compañeras, existe el respeto y yo soy la que manda, pero es mi compinche, le celebro sus travesuras y ella celebra las mías. Nadie entiende por qué no la reto, pero, obviamente, la reto cuando son cosas graves.

¿Te cuesta marcar los límites, o ella los entiende?

Los conoce perfecto, porque soy muy mañosa, entonces prefiere tenerme de buenas. Cuando ve que mi cara cambia, ella se da cuenta, porque se me nota demasiado que estoy enojada. Al comienzo fue súper difícil. A los tres años fue terrible, porque, cuando hay un papá y una mamá, uno es el pesado y el otro el simpático, uno se reparte las tareas. En este caso, tenía que hacerlo todo, entonces no sabía cómo. Ahora estoy encontrando el equilibrio.

Camila Recabarren

¿Qué aspectos de tu personalidad tiene?

Es súper extrovertida, entretenida, simpática y pesada a la vez (ríe). Es como una mezcla. Si la molestas, te para los carros. Tiene cinco años, pero es súper despierta y entiende lo que somos y por qué nos piden fotos. Pero a ella no le gusta y dice no, y, aunque le digas que tienes dulces y todas esas cosas, te dice que no. Tiene su genio y tiene buen ojo. Hay gente que no le tinca. Creo que lo mejor que ha sacado de mí es ser extrovertida.

¿Se te ha hecho difícil cuidarla sola?

Me encanta ser mamá soltera, la verdad. De hecho, quiero tener otro hijo por inseminación o adopción. Tengo más que claro que eso es lo que quiero. Para mí, ser mamá soltera, aunque me carga el término, no se me ha hecho difícil. Sólo a veces, por un tema de logística, porque vivo en Santiago sin mi familia, me cuesta que me la cuiden si tengo que salir.

Cuando te pregunta sobre el tema. ¿Qué pasa?

Para ella, ya no es tema el papá y le he explicado bien. Me apoyé en una sicóloga, porque quise estar preparada, entonces tampoco es algo grave para nosotras o que la molesten. Le doy las herramientas para que ella sea una niña segura de lo que nos tocó, porque, al fin y al cabo, hoy existen diferentes tipos de familia y le explico que hay que respetar. Ella tiene todo un apoyo detrás, que no es sólo mío, sino que de toda mi familia en La Serena. Le dan demasiado amor.

Camila Recabarren

Decías que te gustaría tener otro hijo. ¿Te gustaría hacerlo a corto plazo? ¿Le has dicho a Isabella?

En un plazo corto, no muy lejano: dentro de dos años. Isabella a veces quiere y a veces no. ¡Es que anda muy alzada! Somos demasiado dependientes la una de la otra. Cuando ella se va a La Serena, yo me muero acá en Santiago, como que no tengo vida (ríe).

¿Qué le dirías si el día de mañana quiere ser Miss Chile o entrar a un reality?

¡Ojalá que no! Igual todos podrían decir que la estoy apuntando para allá, pero no. Eso es lo que les gusta a los niños hoy, les llama la atención y, por eso, está como cualquier otro niño. No me gusta esta exposición de los medios. Al menos por ahora, la puedo controlar, pero el día de mañana, no sé. Espero que no le guste.

¿Lo has pasado mal alguna vez por ser una persona conocida?

Que la gente me conozca, me encanta, nunca he tenido ningún problema. Pero el tema de los medios es lo que más me complica, porque muchas veces te hacen quedar mal, mienten, te manipulan o te utilizan. Me da susto que la Isabella lo tenga que pasar, porque, a veces, duelen ciertas notas que sacan.

Camila Recabarren

“No me quiero poner la etiqueta de lesbiana”

Como cualquier otra persona con una vida expuesta, la suya no ha estado exenta de polémicas, pero hoy asegura con tranquilidad que las críticas destructivas no le afectan. “Soy de bloquear y chao, se elimina el mensaje”, dice respecto a los comentarios negativos que puedan escribir en sus publicaciones de Instagram.

Su última relación amorosa fue con el argentino Joaquín Méndez, con quien mantiene una amistad hasta hoy, y durante los dos últimos años ha estado sin pareja. “Desde ahí que estoy soltera y me encanta”, afirma.

Hace algunos meses dijo en una entrevista que creía ser pansexual, una orientación sexual en que la atracción sentimental se produce hacia otras personas sin distinguir género, y ahora reconoce que en los últimos años ha estado saliendo con mujeres.

Hace algunos días publicaste en Instagram una foto diciendo que te gustan las mujeres. ¿Te costó exponerlo de forma pública?

Sí, me costó toda mi vida, porque a los 14 años me di cuenta. Mi primer beso fue con una mujer y me encantó. Después tuve pololos por la inseguridad que tenía antes, para sentirme protegida, y tener un poco la imagen paternal, que es lo que siempre me decían los sicólogos y yo les decía “no, si mi papá estuvo presente”. Pero él es muy importante para mí y, cuando se separaron con mi mamá, de un día para otro, se fue de la casa. Quizás es eso.

¿Por qué elegiste este momento para contarlo?

Tuve pololos, sentí amor por algunos de ellos, pero también por lo que veía que era normal. Siempre supe que no me gustaban, y todos mis ex lo han sabido. Cuando terminamos con el Joaco, dije “ya, soy vieja y ya tengo que ser libre y sentirme feliz, porque no puedo seguir en esta parada sólo para caerle bien a la gente”. Ahí decidí, en mi círculo, empezar a hacer mi vida sin tanta explicación. Empecé a salir con chicas y, después de dos años, lo conté públicamente. Eso sí que costó mucho. Te imaginas que te van a echar las marcas, que no te van a dar pega, que te van a dejar de seguir, pero no fue así. Además, me gusta visibilizar cosas que para la gente todavía son tabú. En Chile no se avanza muy rápido en los temas del respeto, todavía hay golpizas a chicos gays en la calle.

¿Tus papás cómo lo tomaron? ¿Cómo se le explica a otras generaciones?

Pensé que no me iban a apoyar, y sí. Con mi mamá me llevé una grata sorpresa. Fue mi pilar esta vez. Creo que a veces no es mucha la explicación que hay que darles, porque cuando son de mente cuadrada, en el momento, nada los va a calmar. Se necesita tiempo, porque al final el amor de los padres es más fuerte. Hay que hablarles desde adentro: “Papá, ésta es mi opción de ser feliz, así encontré el amor”. La mayoría de las veces uno no escoge esto, de hecho, si pudiésemos elegirlo, no lo haríamos, porque es súper complicado ir en contra de lo considerado como normal.

¿Y tu hija?

Ella nació en este ambiente. Todos mis amigos son gays y no es tema para ella, pero igual lo quise hablar. Tenía todo el discurso preparado y no fue necesario. Le pregunté: “¿Quién es ella para mí?”, y me dijo: “Tu polola”. Yo le pregunté: “¿Puedo pololear con una mujer?, y me dijo: “Sí, y hombre con hombre y hombre con mujer. Si son felices pueden pololear”. Desde pequeña le he dicho que somos todos diferentes. Está más que conversado el tema del respeto.

Camila Recabarren

¿Te sorprende la controversia que se generó o te lo esperabas?

No, no me lo esperaba. Ahí también me di cuenta en el país que estamos, porque todavía es tema. Era necesario contarlo para que se hable y se normalice. Fue heavy.

¿Cuáles son los mayores prejuicios que aparecieron? ¿Qué comentarios te impactaron?

Lo que no entienden es por qué tuve pololos antes, y por qué ahora me gustan las mujeres. A ellos les pregunto por qué tenemos que ponernos etiquetas. El amor anda en todas partes y no tiene forma. Personalmente, me enamoro de la inteligencia de las personas. La verdad es que me gustan mucho las mujeres, pero no me quiero poner la etiqueta de lesbiana. ¿Qué sabes tú el día de mañana?

¿Te sentiste enamorada antes?

No sé si enamorada, pero sí sentí amor en mis dos últimas relaciones. Siento que es ahora el momento en que voy a empezar a enamorarme.

¿Nos podrías contar sobre tu nueva relación?

No, me la reservo. Cuando quise salir del clóset, lo hice con la foto con ella, pero me refería a mi gusto hacia las mujeres. No dije que tenía una relación. Pero ella ha sido una muy buena compañera, hace un año que salimos y todo. Pero le he dicho que a mí no me gustan las relaciones con nombre, porque me da cosa estar en un compromiso.

¿Tienes miedo al compromiso?

Sí, demasiado. Me da lata también, porque, en estos dos años que llevo soltera, me encanta llegar y salir sin avisarle a nadie, apago el celular, desaparezco y viajo.

El dolor de Camila

Existe un dolor que persiste en Camila, y que no muchos conocen. Sufre de migraña, dolencia que a veces no le permite transitar su vida con normalidad. Por esa razón, forma parte de la campaña educativa Espacio Migraña, cuyo objetivo es visibilizar y concientizar sobre esta enfermedad que afecta a un gran número de chilenos, en su mayoría mujeres.

¿Cómo te afecta esta dolencia en tu día a día?

Es terrible, porque a veces no puedo ver ni a mi hija. He explicado que no es sólo un dolor de cabeza, sino que muchas veces te deja tirada en la cama. Estoy en esta campaña, porque creo que aporta a la sociedad. Si alguien más busca apoyo, se creó la plataforma digital espaciomigraña.cl. Ahí se encuentra toda la información sobre cómo tratarla.

Así fue el backstage de la sesión de fotos de Camila Recabarren en Nueva Mujer