María Gabriela de Faría: De "Isa TK" a inspiración de niños y niñas en Latinoamérica

La actriz se ha convertido en un referente de poder y mensajes con conciencia social para sus miles de fans.

 Muchas historias de estrellas infantiles rozan entre lo trágico y lo maravilloso: es difícil, al fin y al cabo, crecer en una industria donde se demanda siempre tener una imagen y al mismo tiempo, crecer como un niño normal que pueda tener una carrera notable sin sacrificar su propia esencia.

Y en Latinoamérica, un caso en particular llama la atención: el de María Gabriela de Faría, quien pasó de estar en producciones como "Yo soy Franky" e "Isa TK" a ser una figura que quiere dejar su huella en el mundo y también relevancia en los mensajes que les da a sus jóvenes fans. Por eso, sin intención alguna de convertirse en un ícono de empoderamiento, ella da de qué hablar con su carisma y brillo. Su reciente participación en la serie de FX Deadly Class, ha llamado mucho la atención por su inolvidable personalidad.

Reconocida por los más pequeños por sus papeles protagónicos en series infantiles, la venezolana está lista para conquistar el mundo, con el único fin de tocarle el corazón con temas positivos a quienes la sigue.

¿Se considera un ídolo juvenil en Latinoamérica?

Jajajaja no sé, no lo pienso nunca así que es una pregunta rara. Pero si me lo estás diciendo entonces diría que sí.

¿Cómo aprendió a manejar la fama desde tan temprana edad?

Creo que precisamente empezar tan pequeña lo ha hecho todo muy natural. Empecé a actuar a los cino años en comerciales y a los siete años ya estaba haciendo mi primera novela. Crecí en la industria y la “fama” ha sido parte de mi vida desde entonces.

No me quita el sueño ni me preocupa o emociona, esa parte de mi vida.

¿Cuál es el mensaje que busca llevar a jóvenes y niños por medio de su trabajo?

Como actores es una bendición poder explorar distintos géneros y personajes. Trabajar para el público infantil ha sido una de mis más grandes dichas porque me siento parte de la educación artística de esos niños de alguna manera.

Con “Yo Soy Franky” llegué a tocarles el corazón a muchos niños con el tema ambiental y animal y esa, para mi, es mi meta como “figura pública”.

¿Cómo encara los momentos difíciles y malos comentarios en las redes sociales?

Depende del día y del momento en el día. Generalmente trato de verlo con compasión porque se que detrás de cada comentario lleno de odio o cada crítica destructiva hay una persona que sufre. Ninguna persona feliz, amada y completa hace daño solo por el simple hecho de hacerlo así que con eso en mente trato de llevarlo on amabilidad. Pero no siempre es así.

Soy humano y mi naturaleza muchas veces es errar así que mentiría si digo que no reacciono sin pensar muchas veces. Cuando eso pasa generalmente rectifico rápidamente y borro mi respuesta “maluca”.

Duele, por supuesto, pero trato de verlo con amabilidad y compasión. Ojalá cada vez se me haga más fácil.

¿Cómo es ser latina en Hollywood?

Maravilloso y difícil a la vez. Cada vez se abren más puertas para nosotros los latinos pero aún nos queda mucho camino por recorrer.

Yo llevo mi bandera venezolana, Latina, como mucho orgullo y lo veo como una ventaja. Tener una cultura y una manera de vivir diferente a los americanos acá solo me da fuerza y razones para seguir echándole ganas. Ser distinta lo veo como una ventaja.

Sobre su proyecto actual

 ¿Qué nos puede adelantar de su personaje en Deadly Class?

María es un tornado de emociones. En un momento es feliz, amable y divertida y al siguiente está deprimida y convertida en una máquina de matar. Es bipolar y se medica en secreto. Es jefe del cartel en King’s Dominion pero no pertenece a ese mundo. Está constantemente buscando una salida, una vida normal.

 ¿Qué significa tener la posibilidad de un protagónico en una serie como esta siendo mujer y latina?

Significa una bendición en mi carrera. Una bendición que no tomo por hecho. Me hace trabajar más duro porque siento que necesito demostrar por qué me gané este papel.

También me inspira a seguir echándole ganas porque está experiencia me ha demostrado que sí se puede