Dayana Amigo: “Hay que romper barreras y yo las he roto todas”

Consagrada a la comedia, ama el drama y el lado oscuro de los personajes. Gracias a que se obsesiona por buscar desafíos actorales, la vemos cantando en el musical Morir de amor y dedicada 100% a su trabajo en cine, teatro y televisión.

Entre Santiago, Chiloé y otras ciudades suele moverse Dayana Amigo (37). La actriz no sólo se desplaza geográficamente, sino que también divide su tiempo entre el teatro, la televisión y el cine. Actualmente, participa del elenco de Morir de amor, un musical de Los Contadores Auditores, que recorre los éxitos de los melodramas televisivos latinoamericanos; encarna a Angelina Salazar en Isla Paraíso de Mega y acaba de estrenar la película No quiero ser tu hermano, de Sebastián y Gonzalo Badilla.

Con más de diez años de trayectoria, se define a sí misma como una mujer arrojada y enamorada de la actuación, pues se desvive por la prioridad de su vida: el trabajo. Reconocida por sus hilarantes papeles en teleseries, cuenta que, aunque suelen vincularla a la comedia, se siente atraída por los personajes sufridos, las transformaciones corporales y desea enfrentarse a tramas más dramáticas.

Se considera afortunada porque hace lo que más le apasiona, pero mantiene un bajo perfil en lo que respecta al reconocimiento del público. Comenta que en su entorno más cercano no la identifican como “la famosa de la tele”, pero la gente siempre la ha relacionado con Titi de Casado con Hijos y ahora con Angelina de Isla Paraíso.

Dice esforzarse siempre por intentar que cada personaje que interpreta sea diferente al anterior. Prefiere no encasillarse, busca referentes, propone cambios o ideas que aportan a configurar sus papeles.

“Actuar es loco, bonito y, cuando te dan un personaje, tienes la oportunidad de hacer cosas distintas. Un personaje nunca es igual a otro”, siente.

Dayana-Amigo

Hace poco contaste en Instagram que a tu mamá no le había gustado el cambio de look que te hicieron para Isla Paraíso. ¡Qué pasó!

(Ríe) Es que tenía el pelo muy largo y lo vi como una oportunidad de hacer algo distinto, de jugar. Mi mamá me pedía que por favor no saliera con este pelo, pero me siento cultivando algo, estoy a la vanguardia, la gente me manda fotos. Para mí la primera regla es no tratar de verse bien, o sea, si hay que llorar, hay que llorar. No intento mostrar algo para la pantalla. Hay que romper barreras y yo las he roto todas. No tengo pánico, ni prejuicios y tampoco quiero ser linda.

¿Crees que la belleza puede ser un limitante creativo?

Hay que atreverse y los inicios de mi carrera fueron así. Antes de Casado con Hijos jamás me había teñido el pelo y todo el cambio que tuve que hacer físico fue significativo. Creo que si una está preocupada de la belleza, te vas por otro camino. Para mí, cambiar el cuerpo es parte de mi trabajo, así que hago lo que me toca hacer y trato de sumarle cosas, de sacarle el provecho a cada papel.

¿Cómo construyes tus personajes?

Me gustan las modificaciones físicas, cambiar la voz, el cuerpo. A veces resulta, otras no, todo puede pasar. En Casado con Hijos tuve que enfrentar de forma diferente cada temporada, tenía que proponer, inventar, y todo eso lo traigo conmigo, entonces lo aplico siempre. Con Angelina, que es como “la ñoña”, pensé “¡qué suerte! No quiero ser siempre la tonta o la linda”. Hay que ir dejando los miedos también para no hacer siempre lo mismo.

Dayana-Amigo

¿Cómo evalúas los papeles que has interpretado a lo largo de tu carrera?

La Titi me marcó mucho y traté de no hacer nada más cómico, porque me gusta hacer drama. La comedia es difícil y siempre digo: “Por favor, no me llamen”. Es que es complejo. Para hacer reír hay que mezclar una serie de elementos muy concretos y específicos. He tenido la suerte de ir pasando de una cosa a otra. Por ejemplo, El despertar de Camila, una película que filmamos hace ocho años y pensamos que no iba a salir. Cuando la vi terminada, me di cuenta que he cambiado, tengo otras herramientas. Son experiencias, todo suma.

Nunca imaginé que te gustaba más el drama.

Cuando estudiaba siempre me tocaba hacer personajes dramáticos. Cuando llegué a la sitcom, nunca supe por qué quedé. Pensaba, “¿por qué estoy haciendo reír?”. Lo pasé mal porque no entendía. En la escuela de teatro no te enseñan a hacer humor y tuve que encontrar los matices. Fue difícil, pero el director (Diego Rougier), me decía que lo hiciera de verdad y tuve que ser tonta, no “hacerme la tonta”. Fue sorprendente. Una nunca sabe dónde van a terminar los personajes.

Deberse al público

Dayana-Amigo

Dayana Amigo terminó de estudiar Teatro y entró a Casado con Hijos, que tuvo cuatro temporadas entre 2006 y 2008. Tal fue el éxito de la actriz que la gente le pedía fotos en todas partes. Recuerda que una vez acompañó al aeropuerto a una amiga que se iba del país y terminó llorando de la emoción, pero justo se le acercó un grupo de chicas a pedirle una foto y le decían: “Pero tú haces reír, no puedes llorar”. “La gente no entiende y una tiene que sacarse la foto. Siempre trato de ser amable. Una vez mi abuelito me dijo: ‘Tú te debes a tu público’, y eso hago’”.

Trabajas en paralelo en distintos formatos. ¿Qué significa cada uno para ti?

El teatro entrega algo mágico, singular, genuino, vivo, en cambio en la tele puedes grabar de nuevo, aunque trato de no repetir las escenas. En teatro no hay engaño, eso lo hace maravilloso, sin desmerecer a la tele. He estado contratada en televisión y he podido hacer cosas en paralelo, pero cuesta combinar los tiempos de ensayo, la función y las giras. Sueño con hacer un personaje que sea una mujer ansiosa que no sale de su casa, tener que subir o bajar mucho de peso. Me encantaría hacer teatro duro.

¿Por qué escogiste la actuación como camino de vida?

Cuando quise estudiar teatro no era la niña que actuaba en el colegio. Soy bien tímida, me cuesta entrar con gente que no conozco, me hago la chora, pero es mentira. ¡Tengo pánico escénico! Al disertar me ponía roja, a veces cuando hablo me pongo roja. Es una lucha constante. Cuando veía obras pensaba “qué ganas de estar ahí”, entonces mis papás siempre me apoyaron, siempre he tenido suerte, pero no sabes cuándo se va a acabar. Hasta este momento he tenido trabajo, me llegan comentarios positivos de la gente y eso es lo que más me importa.

¿Te queda tiempo para la vida personal?

Dayana-Amigo

Si haces teatro no tienes fin de semana, no te importa Navidad o el Año Nuevo, te pierdes cumpleaños y casi no veo a mis papás. Si tienes pareja y no entiende el ritmo, igual es difícil porque siempre hay poco tiempo para la vida y, a una que le gusta mucho la pega, se mete en proyectos y mientras más cosas haga es mejor. Además, hay que ahorrar para pagar la jubilación, porque un día puedes estar arriba y al otro nadie se acuerda de ti. Por eso confío en hacer la pega bien, llegar a la hora y dar lo mejor que pueda.

¿Qué se viene para 2019?

En marzo vuelve Morir de Amor, lo que me pone muy feliz. Mientras que la teleserie sigue hasta mayo o junio y luego saldrá Morir de Amor 2 en octubre. Además, vuelve Mercury y hay una idea de película en camino. Espero tener mucho trabajo. Me gusta soñar con hacer cosas distintas, por ejemplo, el cine oscuro. Me encantaría hacer algo fuera de Chile, aunque todavía me da susto abandonar lo que tengo.

“Cambiar el cuerpo es parte de mi trabajo, así que hago lo que me toca hacer y trato de sumarle cosas, de sacarle el provecho a cada papel”.

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