Pamela Díaz: “Estoy en un momento donde puedo elegir lo que quiero”

Con más de trece años en televisión, amada por muchos, odiada por varios, “La Fiera” habla sobre el fin de un año que la posicionó como rostro de marcas y le dio el espacio para debutar como conductora en La noche es nuestra, de CHV, un programa que soñaba con llevar a la pantalla.

“A la cola, muchas veces sin maquillaje y el pelo “lleno de chochos” porque no era prioridad a la hora de pasar por las manos de peluqueros y maquilladores, con la ropa nadando porque era chica, flaca y morena. Así entraba a los desfiles Pamela Díaz antes de convertirse “La Fiera”, cuando aún buscaba el éxito en las pasarelas, rezagada en una generación del modelaje chileno marcada por Pilar Jarpa, María Alberó y Claudia Schmitd. No le importaba maquillarse sola. “Usaba puro rouge, la boca bien roja”, cuenta entre risas. Luego, llegó la televisión, con programas como Venga Conmigo y Mekano, el camino que había soñado desde niña.

Lo recuerda más de una década después, mientras nos sentamos a conversar sobre el año que termina con ofrecimientos de distintos canales y una alta probabilidad de conducir el matinal de CHV. Aunque, hasta el cierre de esta edición, confiesa que no puede confirmar esa información. “Fue un año bueno, lleno de logros que merezco, porque trabajé para eso. Hubo altos y bajos; me sacaron del matinal, pero empecé mi programa. Estoy en un momento donde puedo elegir lo que quiero. Hace años estaba donde podía no más. Me costó ene que me fuera bien, pero es un tema de personalidad, por eso hoy estoy haciendo lo que quiero”, asegura, mientras saca de sus ojos unos parches para disminuir las ojeras. El fin de año, como a todas, le pesa.

Pamela Díaz

Actualmente, vive con el empresario Fernando Téllez y cinco de los seis hijos que suman entre ambos. Los tuyos, los míos y los nuestros, como se decía en los 90, la tienen dedicando parte importante de sus energías a la crianza, especialmente con Pascuala, la pequeña hija de ambos. Para criar es tajante: se levantan todos temprano a hacer deporte. “Me gusta que tengan otra cosa que hacer, que no sea sólo estar en la casa con el PlayStation. Soy súper de reglas, entonces de lunes a viernes nadie juega y los fines de semana tienen que hacer su habitación. El celular se los doy recién a los 15 años. Es como el servicio militar. Termino cansada”, asegura.

 

“La Fiera”

La prensa la bautizó como “La Fiera”, luego de los cinco días que pasó en el reality La Granja VIP, el primer encierro televisado que integró rostros de la farándula. Enojada por el ambiente sucio y precario que había en la hacienda, se peleó con todo el mundo y, al llegar a la instancia de eliminación, ya sabía que la iban a echar. Se reconoce “media bruja”, antes de contar que ya intuía casi el 80% de votación en contra que tuvo ese día.

“Fui la pesada del reality, pero estaba recién aprendiendo que son cosas manejadas. No te dicen qué hacer, pero con el montaje arman una teleserie. Me mostraban peleando solo a mí. Siempre iba a ser la mala, aunque estuviera respondiendo a un insulto. A mí me gusta ese formato, pero no es transparente”. Le preguntamos si entraría a uno, y asegura que no: “Tengo muchos niños y no tengo ganas”.

Han pasado trece años desde ese episodio y el perfil de Pamela ha cambiado. Sigue siendo “La Fiera” o indomable, pero el cariño de su “people” –como llama a sus fans– no para de crecer. El 2018 celebró con globos en la calle su millón de seguidores en Instagram (@pamefieradiaz) y todos los días recibe cerca de 200 mensajes. “Un corazoncito, una persona, un peso digo yo”, relata entre risas, asumiendo que le cuesta dimensionar que un millón de personas estén atentas al contenido que sube.

¿Te gustan las redes sociales?

Soy media floja y al principio el tema de las redes sociales me cargaba, sentía que era una lata, la gente está muy pendiente. Me gusta hacer videos, pero, como en las redes sociales es todo el día la cosa, es como si fuera un trabajo.

Cuentas que al principio te querían menos. ¿Era por el rol que cumplías?

Sí, pero nadie te obliga a tirarle mierda a alguien porque se te ocurrió. Todas las peleas que he tenido son porque las siento, no me gusta esa persona. Yo soy muy bruta para decir las cosas, pero después pueden pasar cuatro años y el tiempo me da la razón.

¿No te arrepientes? ¿Ni siquiera en tu interior?

No, nunca me he metido con sus familiares. Una está expuesta, y a mí también me ha tocado pesado. En este medio tienes que aguantar. Si no te gusta, entonces haz otra cosa. Para discutir siempre tiene que venir primero que la otra persona me haga algo. Mi defecto es que yo no te voy a responder de la misma forma, voy a ser mucho más agresiva. Desproporcionada, a lo mejor.

“Hace años estaba donde podía no más. Me costó ene que me fuera bien, pero es un tema de personalidad, por eso hoy estoy haciendo lo que quiero”

¿En qué momento sientes que se han pasado contigo?

Cuando nos separamos con Manuel Neira, me basurearon. Él era súper querido, hasta ahora le dicen Manolito al caballero. Cuando me separé fueron hartos insultos. Yo había dejado a ese hombre, entonces yo era la mala. Me había aprovechado de su dinero.

¿Y no hay algo de machismo en eso?

No, porque mi carácter es mucho más fuerte que el de Manuel. Estaba expuesta, pero a todo el mundo se le olvidaron los cuernos que me comí calladita y dignamente. Pero, en general, la gente a mí no me ha hecho mucho daño.

Pamela Díaz

Los tiempos están cambiando

Asumida ignorante en muchos temas, Pamela más de una vez fue tratada como “chula” dentro de la televisión. Ya no le pasa, pero no cree que haya desaparecido el clasismo y lo atribuye a un mayor cuidado con lo que se dice. “Hoy ya no puedes decirlo. Si dices algo contra alguien, porque es gordo o algo así, salen varias personas a defender y hay tantas leyes. A mí me parece perfecto, pero la gente sigue siendo igual, sólo que no públicamente. Todavía hay gente falladita de la mente que no entiende que el país está cambiando y siguen insultando a mujeres, por ejemplo”.

¿A ti te gustan esos cambios?

Sí, una está criando y va viendo otras cosas, como el tema del bullying. Todos lo hicimos en el colegio, pero hoy es distinto, es extremo. O quizás antes se callaban, no existía el tema de las redes sociales que están en todos lados. Hemos visto situaciones de niños de muy buenas familias, otros de familias ausentes, otras no, que terminan muertos en lugares y tú te preguntas “¿dónde estaba la mamá?”. Hay poca comunicación. Los cabros están tan insolentes y maleducados. Ya lo he dicho, y es súper machista, pero creo que es culpa de que las mujeres no estamos en la casa.

¿Y los hombres?

A ver…, es que los hombres igual trabajaban desde siempre. Hoy, nosotras tenemos que trabajar de igual a igual para poder llevar una casa, pero antes nos dejaban con la abuela, la nana o la vecina que se hacía cargo de todos. Había una persona con carácter, una imagen constante. Personalmente, trabajo con gente de confianza, pueden castigar si es necesario, pero no es lo mismo. Ahora los cabros mandan, por eso creo que, el hecho de que la mujer trabaje y que más encima ganemos menos, es muy fome. No es que nos eche la culpa. Es algo que tenemos que hacer.

Siempre has sido abierta con las intervenciones a las que te has sometido por el tema del peso. ¿Sigue siendo un tema para ti?

Sí, es que me gusta comer, me gusta tomar, pasarlo bien, estar harto rato sentada en la mesa cuando tengo tiempo. Me gusta compartir, hablar, cagarme de la risa. Eso no lo voy a hacer con un té. Aparte somos súper achoclonados y con mi familia hacemos asados todos los domingos.

¿Te dan ganas de decir “me acepto así no más”?

No, poh. Es que me gusta ser flaca, pero no me resulta.

La entrevista está por terminar y Pamela se queja de dolor de espalda, mientras cuenta que unos días atrás se cayó por una escalera y que, por más que toma remedios, no se le quita el dolor. No ha ido a doctor, no va a menos que esté muy urgida. No es así tampoco con sus hijos. “Se cayó, se para”, comenta. Una de las asistentes que la acompaña complementa que “no es aprensiva con la vida”. La “Fiera” contesta que le gustaría tener más sentimientos, pero que no los tiene. 

¿No te sientes vulnerable con nada?

No, si alguien llega triste, yo digo “ah ya, pa´ qué tanta tristeza. ¿Qué pasó?”. La gente me mira y piensa “esta hueona está loca”. Les cambio el tema, no me gusta la gente con problemas, me molesta.

¿Partiendo por ti?

Yo cero. Hay cosas por las que de verdad una la pasa mal: cuando tienes un hijo enfermo o no llegas a fin de mes. Pero igual se puede pedir ayuda, las cosas se solucionan igual. Quejarse cuando estás sano, no me gusta.

Pamela Díaz

 

 

 

 

 

 

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