¡Adiós a los lujos! Angélica Rivera le dio una gran lección de humildad a su hija Regina ahora que no son la familia presidencial

Para la actriz de 49 años y madre de tres hijos, es importante que sus retoños sigan creciendo y desarrollándose con los pies en la tierra y para nada engreídos

Ahora que Angélica Rivera y su esposo Enrique Peña Nieto dejaron de ser la pareja presidencial, toca volver a su vida habitual antes de estar al frente del gobierno mexicano, en 2012.

Para la actriz de 49 años y madre de tres hijos, es importante que sus retoños sigan creciendo y desarrollándose con los pies en la tierra y para nada engreídos.

La menor de sus hijos es Regina Castro, quien tenía apenas 7 años cuando su madre se convirtió en primera dama de México, viviendo gran parte de su niñez y adolescencia en medio de la opulencia que significa ser parte de la familia presidencial de un país.

Fue por esto que ahora Angélica Rivera quiso darle una lección de humildad a su hija Regina, actualmente de 13 años.

Resulta que La Gaviota le mostró a su hija cómo era un avión comercial porque ella no tenía ni idea de lo que se sentía viajar en uno de ellos. Claro, no había tenido la necesidad de hacerlo porque contaba con el avión presidencial de su padrastro.

La adolescente le preguntó a Angélica Rivera: “Oye mamá, ¿y cómo son esos aviones en donde viaja toda esa gente?”.

Esta información la dio a conocer el periodista Pedro Sola, quien tuvo la oportunidad de visitar la Residencia Oficial de Los Pinos una semana antes de que Peña Nieto dejara su cargo como presidente.

angélica rivera

En esa ocasión, la actriz le contó al periodista de Ventaneando que siempre había luchado por criar a sus hijos muy centrados en las cosas de la vida que valen la pena y no en los lujos.

Entonces, la protagonista de Destilando amor, organizó un viaje con su hija Regina a Nueva York para que ella viviera un viaje en un avión de Aeroméxico.

Ambas hicieron fila en el aeropuerto como dos ciudadanos mexicanos normales y aunque el Estado Mayor Presidencial quiso darles ciertos privilegios al momento de abordar, Rivera se negó, ya que quería que su hija viviera la experiencia.

Finalmente, la adolescente disfrutó el viaje y aprendió una lección de humildad: no todo es viajar en avión presidencial.

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