Mary Austin, la mujer que se robó el corazón de Freddie Mercury

Para Freddie Mercury, Mary siempre fue el amor de su vida

Freddie Mercury fue y será por siempre una leyenda. Siempre llamativo, enérgico y polémico en el escenario pero hermético en cuanto a su vida privada. Frente al mundo era un torbellino aunque en realidad era un sujeto tímido que vivió encerrado en su propio mundo de lujos y excesos, ocultando la verdad sobre su enfermedad a todos, incluso a los más cercanos.

La vida de Freddie Mercury fue trágica, pero también fenomenal y lo que muchos olvidan fue que conoció el amor en una mujer que se convirtió en su confidente y cómplice de vida: Mary Austin.

"Todos mis amantes me preguntaron por qué no podían reemplazar a Mary, pero es simplemente imposible", dijo una vez Mercury sobre Austin. "La única amiga que tengo es Mary y no quiero a nadie más. Para mí, ella era mi esposa de ley común. Para mí, fue un matrimonio".

El vínculo con Mary fue más allá de todos los límites de la inclinación sexual, el género y el tiempo. Freddie conoció a Mary cuando él tenía 24 años y ella 19 y ambos y desde ese momento se volvieron inseparables, primero como amantes y después como amigos inseparables. Ella era una niña dulce, de clase trabajadora, criada por sus padres sordos y fue leal al cantante hasta el final.

La sexualidad de Mercury está bien documentada. Era un conocido 'cantante gay', pero las cosas eran más complejas que eso: ahí estaba Mary.

Cuando el vocalista de Queen murió en 1991 de neumonía bronquial relacionada con el SIDA a los 45 años, Austin estaba a su lado, como lo había estado durante gran parte de su vida adulta.

“Creemos el uno en el otro. Eso es suficiente para mí. No podría enamorarme de un hombre de la misma manera que lo he hecho con Mary".

El amor de Mercury hacia Mary fue tal que incluso le dejó la mitad de su patrimonio de £75 millones, incluida su mansión de 28 habitaciones en el oeste de Londres, donde murió de una neumonía relacionada con el SIDA en 1991.

 

Hoy en día, Austin vive una vida tranquila, alejada del ambiente que a menudo frecuentaba como parte del círculo íntimo de Mercury. Los dos vivieron juntos de forma intermitente, cuando la figura de Mercury dio la vuelta al mundo y Queen se convirtió en una de las bandas de rock más populares y queridas del siglo XX.

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