#Opinión: No te burles de Tuti cuando tu estalkeas a tu ex

Lo que ha hecho la Youtuber es algo de lo más normal en una sociedad sin educación emocional.

No me gusta Tuti Vargas. Y no, no es por “embidia” (porque sé que sus fans me saltarán a la yugular). Es porque me parece predecible y eso en Colombia vende. Pero a mí me parece aburrida: desde su belleza (hay gente muchísimo más interesante como modelo de belleza, la mía es Robin Wright), hasta lo que postea. Que no tenga nada más que contar que frases positivas que no significan nada para nadie (porque de lo repetitivas en esta era digital, son solo recurso mercadeable). Y que en sus viajes no tenga nada mejor que contar que sus selfies. No espero que sea tan fascinante como una Naomi Campbell o una Iman a la hora de posar o ser un ícono de moda,  o un Anthony Bourdain a la hora de viajar. O que sea una influencer que vaya más del autobombo y mostrar una vida privilegiada. No soy su target: me parece tremendamente sosa.

Pienso en Tuti y se me viene a la cabeza la influencer española que se suicidó el año pasado, Celia Fuentes. Parecía tan positiva como Tuti, exudando felicidad con cada fotografía de cada trapo que se ponía, comida cara que se comía.  Tan bella y tan espiritual, se terminó colgando de una sábana sin decírselo a nadie.

Por eso veo en su estallido hacia la nueva pareja de su ex algo de humanidad (y quizás lo único genuino de todo lo que representa). Porque todos lo hemos hecho. Y porque por más de que ella venda un estilo de vida y una espiritualidad que se ha ido por la borda, ella es tan humana como todos nosotros. Y como todos, no ha sabido lidiar con un duelo y más en las condiciones en las que terminó su relación. Hay miles de tips, libros que nos dan consejos para lidiar con esto. Pero en la práctica es muy difícil usarlos, como en todo. No nos prepararon para lidiar con la frustración, no nos prepararon para lidiar con nuestros problemas. Nadie te prepara realmente para eso (y debería hacerse). Nadie tiene una fórmula mágica. Y aceptémoslo, hemos sido mucho peores a la hora de lidiar con algo como la tusa. ¿Cuántos de los que se están burlando ahora no han estalkeado a los ex? ¿Cuántos no han llegado a estalkear a la nueva pareja para compararse? ¿Cuántos no se han querido morir por terminar, cuántos no han llegado a acosar e incluso hasta querer matar? Sí, así de graves estamos en educación emocional. No nos han enseñado nada de esto, no hemos podido siquiera lidiar con lo que nos trae la vida en muchos sentidos. Entonces, ¿para qué juzgarla?

Bueno, quizás lo de su tutorial de “cómo superar la tusa” es como todo lo que ocurre en una era donde las experiencias y lo auténtico están ahora al servicio de las marcas. Donde lo que vivimos ahora es un producto publicitario. Y Tuti solo hacía su trabajo. Pero, ¿cuán duro es tener que representar un papel para vender eso que “debes ser”? Pienso en Tuti y se me viene a la cabeza la influencer española que se suicidó el año pasado, Celia Fuentes. Parecía tan positiva como Tuti, exudando felicidad con cada fotografía de cada trapo que se ponía, comida cara que se comía. Se moría por mantener su estatus de influencer de primera línea, pero estaba muy sola y desengañada y obsesionada por valer por lo que posteaba. Tan bella y tan espiritual, se terminó colgando de una sábana sin decírselo a nadie.

Eso pienso también de este caso: vemos muchas cosas afuera que pretendemos vender a los demás, más cuando se trata de alguien como Tuti Vargas . Pero no sabemos todo el dolor, todos los procesos que hay detrás de esa foto y ese tutorial. Y quizás eso es lo que debemos pensar, quizás, antes de juzgar una reacción que también han tenido ustedes en algún momento de la vida. Esa que claramente postearemos de otra forma.

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