Carolina Mestrovic: “La televisión es un juego cruel”

Con una década en el mundo del espectáculo, la animadora de Sabingo reveló sus herramientas para enfrentar los desafios de mantenerse en televisión, y que lograron que, como pocos rostros de la generación Yingo, disfrute de un puesto estable en pantalla.

Unos minutos pasadas las nueve de la mañana, Carolina Mestrovic (27) llega al acogedor restaurante Bravo 951, en Providencia. Este es el espacio escogido para realizar la sesión fotográfica que quiere mostrar toda su belleza y desplante. Pese a su corta edad, su vida profesional comenzó hace más de una década: debutó en 'Rojo', donde ganó el primer lugar entre las cantantes; y luego formó parte de la generación 'Yingo'.

Con los años, vinieron los backstages en el Festival de Viña del Mar, que ha animado desde el 2013 y, paralelamente, comenzó a conducir 'Flor de Chile' y 'Sabingo', programas misceláneos que amenizan las tardes de fin de semana en Chilevisión con entretenidas sesiones de viaje. Así, se mueve por Chile a un ritmo vertiginoso, transitando entre localidades recónditas y Santiago. Basta mirarla para saber que se siente contenta al descubrir lugares a los que difícilmente llegaría en calidad de turista.

Carolina no está de paso. En diez años se transfomó en un rostro estable de Chilevisión y también en una de las pocas sobrevivientes de la generación 'Yingo'. “Cuando miro para atrás, me doy cuenta de muchas cosas, veo que he ido creciendo”, reflexiona. Durante todo ese proceso, se convirtió en madre de Julieta, hoy de siete años. “Es rico detenerme un minuto y darme cuenta de que no me he quedado viendo pa’ dónde va el viento. Realmente he ido construyendo caminos”.

“Extraño el canto, el baile y la actuación”, añade, recordando su primera etapa en la televisión. En los últimos años ha tenido algunas aproximaciones públicas a la música. Una de esas fue con 'Hombre de papel', el tema central de la serie 'Lo que callamos las mujeres', que mantiene su voz sonando a diario en CHV. “Apenas haya tiempo voy a volver”, decreta entre risas y agrega que nunca deja de cantar y que todavía tiene noches de karaoke con las amigas que le dejó 'Rojo'.

Comparado con 'Yingo', donde siempre estabas expuesta la vida personal, ¿es muy distinto trabajar en un programa como 'Sabingo'?

Sí, y se nota. Fueron cinco años de 'Yingo', donde jugaban con los personajes y con nuestras emociones. Pero de esa experiencia rescato demasiadas cosas: pasábamos todo el día en el canal ensayando, actuando, íbamos a grabar notas, volvíamos al canal, y en diez minutos teníamos que estar en vivo. Fue un ritmo de locos, pero me sirvió mucho como entrenamiento.

En este momento, ¿qué es lo que más te gusta hacer?

Amo la cercanía con la gente. Viajar a los pueblos, que me abran las puertas de su casa y me dejen ser parte de su familia por un día. Siento que puedo contar las realidades que veo desde cerca.

En sus viajes, Carolina descubre, se alegra y se enoja. La desconexión, los caminos precarios que se vuelven intransitables con la lluvia y la falta de oportunidades laborales son la parte triste que asoma después de las cálidas bienvenidas que arman los residentes. Por otro lado, se lleva impresiones positivas de la forma en que las mujeres llevan su vida. Se empoderan y se contagian entre ellas. Tratan de emprender fuera de sus casas, buscan la fuerza para cerrar la puerta en la cara y decir ‘no me banco más esto’, reflexiona.

Frente al machismo, ¿tú lo ves, lo identificas en algún aspecto de tu vida?

Me encanta hablar de la fuerza femenina y de la igualdad, pero en muchas cosas las mujeres somos muy machistas. Hay que tratar de cambiar esas actitudes inconscientes, como asumir que son ellos los que pueden tomar la iniciativa de empezar una relación o pedir matrimonio. Nos tenemos que creer el cuento completo de ser iguales a los hombres.

En el último tiempo muchas mujeres se han atrevido a hablar, mostrando que abundan los casos de acoso, abusos sexuales y de poder. ¿Qué postura tienes frente a eso?

Encuentro muy bueno que se esté dando esta energía grupal, esa valentía para que las mujeres se atrevan a contar lo que pasa. Antes estaba más oculto, pero ahora podemos ver que está en todos lados. No sé quién podría decir que no hay que castigarlo.

En el mismo sentido, también visualiza la realidad de hombres que se han sentido acosados. Igual me parece importante que los hombres también se atrevan a hablar. Jamás van a poder decir ‘entró a mi oficina y se abrió el escote. Yo estoy casado, tengo tres hijos’. Eso no lo pueden decir por miedo a quedar de poco hombres. Y eso es abuso de la mujer. Yo me pongo en el lugar de un hombre tambien, opina.

Una década en televisión

La falta de tiempo para estar con su hija es un tema recurrente en la conversación, que afirma, la acompaña desde que se levanta hasta que se acuesta. “Sé que van a venir momentos más tranquilos. En este, no le puedo ofrecer cantidad, así que, aunque tengamos media hora juntas, trato de que sea de calidad. Hay muchas maneras de entregar amor, eso pienso para no sentirme tan culpable por no poder estar todo el día con ella en la casa disfrutándola. Además, creo que es importante darle el ejemplo, que me vea trabajando, haciendo lo que me gusta. Si no tuviera la red de apoyo que tengo, no sé cómo lo haría”, aclara la conductora.

¿Qué hace Julieta cuándo te ve en la tele?

Me cuesta explicárselo, porque me ha dicho que cuando sea grande le gustaría ser como yo y no trabajar. Es como una 'patá' en la guata. Ahí le explico que, más allá de estar con tacos, maquillada y peinada, lo que hago es trabajar. Le digo ‘tú ves que paso mucho tiempo fuera de la casa, me gustaría estar aquí contigo, hacerte la mochila todos los días’. Quiero que entienda que es un trabajo con el mismo sacrificio que cualquier otro.

Eres de las pocas de tu generación que no ha parado de trabajar en televisión. ¿Qué has aprendido del medio en esta década?

Cada vez me doy más cuenta de que la televisión es un medio cruel. Mientras sirves, sirves. Doy gracias a Dios y a la vida por estos diez años ininterrumpidos. Es poco tangible, muy difícil explicar por qué alguien deja de funcionar, pero es parte del juego.

¿Por qué crees que has logrado mantenerte en pantalla?

No es que haya hecho esfuerzos especiales por quedarme, pero desde el principio, aún cuando era muy niña e inmadura, me tomé la televisión como un trabajo, muy en serio. Junto con el talento, yo creo que eso ha sido muy importante para mantenerme aquí.

¿Qué nos puedes adelantar sobre tu futuro televisivo?

Estoy súper contenta, tengo al canal en mi corazón. Me encantaría que las oportunidades fueran siempre en Chilevisión, porque es mi casa. Ojalá más adelante cuente con tiempo para dedicarme a la parte más artística, que me gusta tanto como lo que estoy haciendo y es lo que me trajo hasta acá.