Sarah, la amiga que la princesa Diana consoló tras la terrible muerte de su marido en una avalancha

La “amiga querida” que Diana de Gales consoló tras la muerte su marido en una avalancha.

Hace 30 años una avalancha en los Alpes suizos acabó con la vida del mayor Hugh Lindsay, un ex escudero de la reina Isabel II y amigo íntimo del príncipe Carlos y Diana de Gales. Ese 10 de marzo de 1988, el propio heredero de la corona casi pierde la vida en la montaña Gotschnagrat y trató desesperadamente de rescatar a su fiel amigo, que dejó entonces a una viuda con siete meses de embarazo.

Sarah, que trabajaba en la oficina de prensa del Palacio de Buckingham, habría decidido quedarse en casa por lo avanzando de su estado y dejó que su marido aceptara la invitación de los príncipes a la fiesta anual de esquí real en Klosters.

La terrible noticia la conoció por Sir Robin Janvrin, entonces secretario de prensa de la Reina, quien le comunicó del accidente y luego le pasó la llamada del príncipe Carlos para informarle cómo ocurrieron los hechos.

Las reseñas de prensa de 1988 destacan que el príncipe Carlos fue sacado de la pendiente en helicóptero. El piloto reveló a reporteros locales que estaba llorando. Mientras que Diana y su cuñada la duquesa de York, Sarah Ferguson, estaban en un chalé lejano al sitio. El día anterior la Princesa de Gales se resbaló esquiando.

La amistad entre las parejas no terminó con la muerte de Hugh, pues tanto Diana como Carlos procuraron brindarle fortaleza a Sarah. “La princesa era fantástica. Solía llamarme todos los domingos por la noche. Era una amiga querida, alguien a quien podía llamar a medianoche y me decía: ‘La vida es bastante sombría”, declaró al periódico The Telegraph.

La viuda contó que “la Princesa de Gales supo instintivamente cuándo me sentiría deprimida: las vacaciones escolares y demás. Siempre tuvo buenas ideas sobre cómo alegrarme”. De hecho, en el primer cumpleaños de la hija de los Lindsay, organizó una fiesta en el Palacio de Kensington, a la que acudieron los príncipes William y Harry, que entonces tenían cinco y tres años.

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