Stephen Hawking: vida y obra de la mente más brillante

El físico británico marcó un antes y un después en el mundo

Setenta y seis años de vida no bastaron para que Stephen Hawking le diera al mundo su inteligencia y lucidez. Hoy la física y la cosmología ven apagarse la luz en vida de uno de sus astros; ahora brillará eternamente en el firmamento.

Este miércoles 14 de marzo pasará a la historia por marcar la fecha de partida de un hombre nacido en Oxford durante el año 1942. Hawkings dedicó su vida a conocer este espacio físico donde habita la humanidad y todo lo que hay más allá.

“Nací el 8 de enero de 1942, exactamente 300 años después de la muerte de Galileo. Estimo, sin embargo, que unos 200.000 niños nacieron también ese día. No sé si todos se interesaron por la astronomía”, dijo Hawking en una de sus frases.

El mal de Lou Gehrig, una esclerosis lateral amiotrófica que le aquejó desde  sus veintiún años, no fue impedimento para que avanzara por confirmar sus ideas. Aquellos pasillos de la universidad le veía sucumbir físicamente  ante una odiosa enfermedad degenerativa, pero su mente jamás sucumbió, pese a los diagnósticos de poco tiempo de vida.

El amor no estuvo negado para Hawking. Dos mujeres marcaron y acompañaron su vida. En 1965, mientras estudiaba su doctorado se casó con Jane Wayline, con quien dio vida a tres hijos: Lucy, Robert y Tim,  pero el matrimonio tuvo fecha de caducidad. El año 1990 marcó la separación de Hawking y Wayline. El físico se sentía atraído por su enfermera Elaine Mason, con quien se casó cinco años después. Con ella no tuvo hijos.

Sus aportes fueron trascendentales. Años de estudio, libros, teorías y experimentos dieron como resulta un legado que perdurará por todos los tiempos. Uno de sus más importantes fue el estudio de los agujeros negros. Un agujero negro es un área del espacio cuya densa masa atrae cualquier objeto cercano.

"Creo que mi mayor logro será que los agujeros negros no son completamente negros. Efectos cuánticos hacen que brillen como cuerpos calientes con una temperatura que es más baja cuanto más grande sea el agujero negro. Este resultado fue completamente inesperado y mostró que existe una profunda relación entre la gravedad y termodinámica", declaró Hawking el año pasado a la BBC.

 

La ‘Radiación de Hawking’ es otro de los densos puntos de estudio de este físico y matemático, que también parte del estudio de los agujeros negros. Explica que son capaces de expulsar energía, perder materia, incluso desaparecer.

"A un agujero negro le tomaría mucho tiempo evaporarse de esta manera, pero en sus últimos años, Hawking sostuvo que expiraría en un estallido de energía equivalente a un millón de megatones de bombas de hidrógeno", explicó Roland Pease, periodista científico.

Hawking tenía como propósito comprobar la teoría del Bing Bang o la gran explosión que rondaba de la década del 40, y lo logró fundamentándose también en los agujeros negros. Su valioso argumento relata que estos funcionan de forma inversa al Bing Bang.

“Aún si el universo llega a su fin, esto no ocurrirá hasta dentro de al menos 20 mil millones de años”, Stephen Hawking

Su Teoría del todo marcó un precedente en la física. "Este conjunto de leyes puede darnos las respuestas a preguntas como cuál fue el origen del universo", explicó el físico.

"¿Hacia dónde va y tendrá un final? Y de ser así, ¿cómo terminará? Si encontramos las respuestas a estas preguntas, entonces conoceremos la mente de Dios", dijo Hawking.

No caben dudas de que Hawking es un referente para el mundo, pero no solo por sus aportes en el mundo de la física, sino también por sus lecciones de vida. Es un hombre  que aprendió a vivir con las limitaciones físicas y con el pronóstico de la muerte tan cercano como el aire que respiraba.